Santa Bárbara
Por: JAUME PÉREZ
El pasado lunes 4 de diciembre se celebró el día de Santa
Bárbara, un día conocido por muchos petrerenses a raíz de la
tradición consistente en escribir sus nombres en los muros del
calabozo del Castillo. Pero además, Santa Bárbara da nombre a una
partida rural de Petrer, una zona que aporta una curiosa historia.
La
partida de Santa Bárbara está ubicada entre el barranco conocido
como de la Noguera, junto a la antigua carretera nacional que unía
Madrid con Alicante y que hoy, tras la construcción de la autovía,
se puede observar desde la lejanía. Esta zona ya es conocida desde
el siglo XVI cuyo origen, posiblemente, estaba ligado al agua pues
allí existía un manantial que, a través de unas canalizaciones
-arcaduces y acueductos-, suministraba agua a las fuentes de Elda.
Ni
agricultores ni ganaderos de la misma partida rural podían hacer uso
de ella lo que ocasionaba numerosos incidentes llevando incluso al
gobernador y baile del condado, Gaspar Remiro Espejo, a establecer
una pena o multa de cincuenta libras a aquellos que regaran sus
campos con dicha agua. Pese a imponer dicha pena, los litigios
continuaron sucediéndose hasta que D. Juan Andrés Coloma, conde de
Elda, vio conveniente que esa partida rural se convirtiera en un
marquesado independiente, sin potestad alguna para Elda ni Petrer,
sino únicamente suya.
Sin embargo, debido a algunos problemas graves
con su hacienda, hubo de vender este emplazamiento a su primo, D.
Antonio Coloma Liederquerque por 6.000 libras. Así, de esta forma,
como paso previo a la concesión del título de marqués, imponía su
poder jurisdiccional sobre ella. Se constituía el llamado,
Marquesado de Noguera. Con el paso del tiempo el marquesado fue
pasando por diversos propietarios hasta que, con las
desamortizaciones de Mendizábal y de Madoz a mediados del siglo XIX,
las tierras de Noguera fueron vendidas a terratenientes. Asimismo, el
nombre de Noguera fue desapareciendo y siendo sustituido por el de
Santa Bárbara, reconocido ya por todos con este nombre.
Entre los
propietarios de los manantiales de agua existentes en la partida
destacaron D. Gabriel Payá Payá, D. José Bernabé Payá y D. Ramón
Maestre Maestre, aunque por la poca agua que salía tuvieron que
construir una balsa en el Guirney, la conocida como balsa el Moro. A
mediados del siglo XIX, Petrer promovió la construcción de
conductos desde el manantial a Elda, estableciendo un pequeño grifo
para que pudieran beber las caballerías y viajeros, pues cruzaba la
carretera.
Posteriormente, a comienzos del siglo XX, Santa Bárbara
disponía de numerosas viviendas y complejos industriales dedicados a
fabricar lonas. Dispuso de una de las primeras caleras, conocida como
la calera del Tío Roig y una fábrica de cerámicas donde se
elaboraba material de construcción como tejas y ladrillos que,
posteriormente, pasaría a ser posada y, finalmente, un bar de
alterne conocido como Quitapenas. Además de estos espacios, en
Santa Bárbara existía una casa de enorme interés pues en ella
residía el conde de Elda -edificación todavía en pie- y una
ermita, cuya estructura se intuye a partir de algunos restos
materiales y diversa documentación que constata su existencia.
Por
lo tanto, se trató de un emplazamiento rico en agua que conllevó
una serie de litigios entre Petrer y Elda que fueron solucionados a
través de la institución del Marquesado de Noguera. Sin embargo, en
los años setenta del siglo pasado, tras perforar los pozos del
Almorxó y Aguarríos, se provocó la consecuente desecación de los
dos manantiales.
PARA SABER MÁS:
Esta sección ha sido elaborado a partir de dos
artículos, “Santa Bárbara, un caserío olvidado” de Luis
Bernabé Reig y “Santa Bárbara: la ermita del Marquesado de
Noguera” de Juan Antonio Martí Cebrián, publicados en la revista
Festa 98 y 2003, respectivamente.