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jueves, 17, septiembre, 2026

Dioses de cartón piedra

Dioses de cartón piedra

El mundo está lleno de gente que no da la talla, porque la maldad es más pequeña que la bondad. Pero existe otro tipo de sujetos que no dan titulares, porque andan encubiertos, no suelen salir en las noticias y disponen de una pandilla de “inocuos” que ejecutan sus oscuras fechorías.

Los que no dan la cara están ahí, en la sociedad, con sus manipulaciones, siempre inconmovibles y abominables. Le satisface ostentar poder político y saben maniobrarlo en su propio beneficio, orillando para perpetuarse sine die, con las legítimas reivindicaciones de la sociedad.

Pero describir los abusos de los dioses de cartón piedra es despectivo, y según el médico y político David Owen:-…perdiendo todo contacto con la realidad, con su paulatino aislamiento se vuelve imprudente e impulsivo, sin contemplar los resultados de sus decisiones…-.

Una de esas alusivas sentencias acaeció en un mediocre feudo, el rey de naturaleza “histriónica y narcisista”, convirtió en caballero al peón de la corte para luego lancearlo en duelo desleal. De talante “por puro capricho” y para distraer su aburrimiento “un manifiesto desprecio por los demás”, importunaba al subordinado comiéndole la oreja con reticentes palabras: -Vuy que baixes a l´aldea a comprar dos escuts de lo que hi ha, i dos escuts de lo que no hi ha-.

El bufón que no diferenciaba la realidad a un palmo de sus narices, apurado asentía: -Comprar dos escuts de lo que hi ha es fàcil, perquè es material, però comprar dos escuts de lo que no hi ha es impossible, perquè es inmaterial-. Entra en la taberna y bebió una jarra de vino, gastando las cuatro monedas, entre trago y trago, le viene la inspiración. Vacía sus bolsillos, y a uno le corta la tela del fondillo. Regresa al castillo y pide audiencia. Expresa haber llevado a buen puerto el encargo con los siguientes hechos:

 -Majestat pose la seua mà dins de la meu butxaca, com pot apreciar no hi ha res, ja que e comprat dos escuts de lo que no hi ha. Ara bé, tranquil-litssese, i pose la seua mà en aquest altra butxaca, i com pot sospesar, e comprat dos escuts de lo que hi ha, perquè es material-. Y para entonces una parte disciplinaria de la ejecutiva subyace ante una mente que recuerda el síndrome de Hubris, que parece ser, pasan el tiempo entre alguna que otra “quijotada”, inoperancia que dice mucho de lo que está pasando en este país.

Si fueran solidarios fomentarían campañas de concienciación contra la violencia de género que tanto dolor e injustica genera. El Informe FOESSA (2017) denunció que el 70% de los hogares no percibe los efectos de la recuperación económica, precarizándose sus condiciones de vida y la cronicidad de la pobreza.

O se esforzarían y demandarían soluciones a los problemas reales que atañe a la ciudadanía como el desempleo; la pobreza energética; los recortes en educación y sanidad; los barracones escolares; falta de horizonte de nuestros jóvenes; la corrupción es una lacra de la vida política o el agotamiento del sistema de pensiones. Cuidado.

Ante esta perspectiva conviene apartarse de los individuos que pretende llevarte hacia atrás, como ese reyezuelo de la “desmesura” que, como un dios de cartón piedra exige “acatamiento”. El experto británico sobre el citado síndrome nos dice: -El síndrome de Hubris suele manifestarse en personas que llegan a ostentar el poder en el campo político, y en general en aquellas instituciones en las que se les confiere autoridad sobre otros; lo padecen sobre todo los que lo han adquirido sin estar dotados de la suficiente capacidad de autocritica ni de las condiciones necesarias para manejarlo, y es especialmente devastador en aquellos que, a pesar de su manifiesta y contrastada incapacidad, se consideran a sí mismos magníficamente dotados para ejercerlo-.

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