25.2 C
Petrel
domingo, 20, septiembre, 2026
spot_img
spot_img

El pan nuestro de cada día

El pan nuestro de cada día

Decía el gran poeta libanés Khalil Gibran, refiriéndose a la corrupción, algo que -a pesar del tiempo pasado, más de un siglo, o quizá por ello- ha adquirido contundente vigencia en nuestros días y en nuestro país: “A menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si él no fuera uno de vosotros, sino un extraño y un intruso en vuestro mundo.

Mas yo os digo que de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el silente conocimiento del árbol todo, tampoco el malvado puede hacer el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros”.

LOS TITULARES NUESTROS DE CADA DIA
 El 40% de la familias monoparentales, al borde de la pobreza.
Según el INE, en el 90% de las familias monoparentales la madre sustenta el hogar. Las familias monoparentales aún no gozan de una ley que regule su situación, el acceso a las ayudas, becas, rebajas fiscales… La falta de recursos de estas familias es a menudo achacable a que las mujeres que las dirigen están contratadas a media jornada.

Las denuncias de agresiones a ancianos dentro de la familia se disparan .
Servicios Sociales contabiliza más de 4.000 denuncias anuales de maltrato físico a personas de más de 65 años por parte de sus parientes, mientras las organizaciones de mayores advierten que la cifra puede ser hasta veinte veces mayor.

El saqueo de la hucha de las pensiones.
 El gobierno hizo otra retirada del fondo sin consultar a nadie, mientras mantiene la falacia de que quiere reactivar el pacto de Toledo. Ahora, una vez hecho el destrozo.

La voz que clama en el desierto cada día ..
Nos encontramos frente a uno de los dramas más terribles de nuestro tiempo, que excede ya el plano económico, social y político para alcanzar las dimensiones de una verdadera catástrofe vital y moral: ese mundo del trabajo está siendo destruido en múltiples formas, desde su misma base: el trabajo.

Destrucción por despidos, desempleo estructural, lanzamiento a la marginación y exclusión de millones de congéneres a quienes, como si fuesen “descartables”; en palabras del papa Francisco, se les niega el derecho, más que el deber, de “ganarse el pan con el sudor de su frente”.

Destrucción por la brutal desvalorización y explotación de la labor creadora y transformadora de millones de hombres y mujeres, sometidos a condiciones de trabajo que atentan contra su dignidad humana, con salarios de hambre, sin el reconocimiento de sus derechos laborales, sociales, sindicales, sin posibilidad de forjarse un futuro mejor para ellos y para sus hijos. Hay que enfrentar la nueva esclavitud.

Se trata de una bancarrota también moral, en la que no faltan quienes medran explotando a sus semejantes. Para que dignifique al ser humano, el trabajo debe realizarse en condiciones de libertad, creatividad, participación… Juan Carlos Schmid-

Estos son algunos de los titulares que aparecen continuamente en los medios de comunicación. Son la ventana que nos asoma a un mundo que podría ser tan hermoso y que se nos cae a pedazos por la maldad de unos, la ignorancia de muchos y la falta de voluntad de quienes sí podrían hacer mucho más por cambiar la situación de derrumbe de esta casa de todos que es la Tierra, una herencia fabulosa que se nos dejó en usufructo pero no como propiedad.

Ante el llanto y la rabia de los desheredados, ante las cerradas puertas doradas de los palacios de los poderosos, ante los misiles y cañones de quienes defienden a esos poderosos, ante las palabras vacías y mil veces mentirosas de políticos infames… quizás no sirva la poesía. Yo también creo que un poema no cambia el mundo; pero quizás versos como los que siguen sí puedan servir para cambiar el mundo interior de una sola persona que los lea. Y pueda entonces producirse el atronador terremoto moral de un universal efecto mariposa. Ese es el valor inmenso de la poesía de Paco Mollá, su respuesta a la ansiedad y quebranto de nuestro mundo.


Ah si mi corazón…
¡Ah si mi corazón fuera un pañuelo
 para secar del mundo tanto llanto!
 ¡Si fuera un grande, confortable manto
 para los ateridos en el hielo…!

 ¡Ah si me aprovechara este desvelo,
 y el armonioso vuelo de mi canto
 para trocar del mundo su quebranto
 en placidez de paz y amor de cielo…!

 Señor: quisiera que mi cuerpo fuera
 pan milagroso y luz de claro día
 para que el mundo hambriento de él comiera
 y, a la par, conquistar su armonía.

 Si la ventura así se consiguiera…
 ¡Con qué gozo, Señor, me ofrendaría!
F. Mollá
El soneto de Paco es impresionante. Una prueba más del ejemplo moral y vital que nos dejó. En sus versos deja la única solución posible a tanto dolor que hoy vive nuestro mundo: la entrega personal y el valor de la palabra (el diálogo).

Qué gran poema de Paco, ahí está todo lo que necesita el ser humano para cambiar este mundo: la belleza de la poesía como palabra transformadora, la ofrenda de la propia persona convertida en pan, en alimento para los demás. Paco se ofrece como un Jesús eucarístico.

Es magnífico este poema. Y no es una exageración afirmar que hay poesías de los grandes escritores místicos que no le llegan a las rodillas a este poema de Paco.
¡A PACO MOLLÁ… SIEMPRE EN NUESTRO CORAZÓN!


Artículo anterior
Artículo siguiente

otras noticias

siguenos en

7,754FansMe gusta
2,771SeguidoresSeguir
1,047SeguidoresSeguir
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img

LO MÁS LEIDO