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Petrel
sábado, 19, septiembre, 2026

Basuras

Basuras

Cuando escribo esto acabo de leer en el diario Información la noticia sobre el vertedero de Piedra Negra en Xixona, donde se entierran miles de toneladas de basura sin discriminación ni tratamiento, así, directamente del camión al hoyo.

Basura doméstica, residuos industriales, muebles, restos orgánicos, escombros… Todo por igual y con el conocimiento y consentimiento de las autoridades. Resulta doloroso ver la desidia con que se tratan los residuos que generamos. Residuos que son también recursos; textiles, maderas, metales, plásticos… Gran parte de ellos serían reutilizables, podrían convertirse de nuevo en materias primas, pero en vez de ello nos limitamos a enterrarlos y mirar para otro lado.

Es la solución más fácil. Separar y tratar los desechos supone un gasto, es verdad, pero, si lo consideramos bien, es un gasto que vale la pena y, en ocasiones, incluso un gasto que ya se hace; los ayuntamientos pagan un extra por residuos de difícil tratamiento para que al final todo acabe en el mismo agujero. Las ventajas de tratar las basuras y reciclar no son sólo ecológicas, también económicas, ya que un proceso industrial mejor organizado permitiría fabricar con menores costes.

Aunque a menudo, al hablar de basuras, pensamos en la que tenemos en casa, los residuos industriales y de construcción son cuatro veces más, en torno a ochenta mil toneladas al año. El grueso de los residuos que llenan vertederos como el de Xixona no son los que tiramos en el contenedor verde, son aquellos por los que menos nos preocupamos, los que se producen en el lugar de trabajo, los que no percibimos como “nuestra basura”. No hay mucho que podamos hacer, a nivel individual, en cuanto a la gestión de residuos a gran escala, salvo exigir a los políticos que cumplan con su trabajo y que hagan las cosas de la mejor manera posible, sin dejar asuntos como este en manos de empresas privadas que sólo buscarán la rentabilidad económica.

Sí que podemos, sin embargo, aportar nuestro granito de arena para reducir la cantidad de desechos que generamos. Puede que parezca algo insignificante, casi inútil, pero todo gran cambio comienza con una pequeña acción. Generar menos basura en casa es posible. Es lo que proponen movimientos como zero waste, cero deshechos, que sugiere alternativas para los principales residuos que todos generamos: los envases de productos. En internet pueden encontrarse cientos de consejos para reducir nuestra generación de residuos en el día a día, en nuestros hábitos de consumo. Otro movimiento interesante es la economía circular, que propone un nuevo concepto de fabricación y consumo.

Actualmente estamos en una economía lineal, donde los fabricantes extraen materias primas, se elaboran productos, se consumen y después se desechan. La economía circular propone la elaboración de productos con la idea de ser recuperados una vez han cumplido su función (o han agotado su vida útil), para así obtener de ellos las materias primas y reutilizarlas en la elaboración de nuevos productos, que pueden ser consumidos para después volver al ciclo.

Animo a cualquiera que esté interesado en el medio ambiente a investigar más estas ideas. Pero no sólo por una cuestión ecológica, también por mero sentido común. A cualquiera que le parezca absurdo tirar a la basura cientos de bolsas de plástico, envases, cajas, envoltorios, embalajes, e incluso cepillos de dientes, maquinillas de afeitar desechables, bolígrafos, etc. O, si prefieren verlo desde una perspectiva económica, piensen que todos estos residuos son un desperdicio de materiales válidos y cientos de oportunidades de negocio perdidas

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