En mayo plantamos bulbos para que florezcan en primavera
Las bulbosas son un amplía grupo de plantas herbáceas y perennes
caracterizadas por vivir a expensas de un órgano subterráneo que
sirve de reserva de nutrientes
Las bulbosas que florecen entre el verano y el otoño se plantan
durante los meses de primavera. Algunas de ellas son la azucena rosa,
dalia, gladiolo y nardo.
Un factor que hay que tener en cuenta a la hora es el sustrato, la
textura de la tierra ya que debe de ser con un buen drenaje para
evitar encharcamientos que acabarían pudriéndolos por lo que hay
que descartar las tierras arcillosas y optar por una con textura
franco arenosa y es recomendable plantarlos en un sitio soleado.
A la hora de adquirir los bulbos en un establecimiento hay que
comprobar que estén duros y que su aspecto sea saludable, sin
agujeros y sin golpes. Si se presiona la base del bulbo ligeramente
con los dedos y se hunde lo mejor es descartarlo.
En el caso de que se planten en un jardín, hay que labrar el
terreno utilizando la azada para soltar la tierra y que quede mullida
mientras que si se va a hacer en una jardinera se puede hacer
directamente con las manos.
Se puede incorporar abono orgánico a la tierra una vez se haya
labrado pero no es necesario ya que los bulbos contienen los
nutrientes que necesita la planta para crecer aunque sí que ayudará
a la floración y a mejorar el estado de la tierra.
También, cuando se va a plantar hay que tener en cuenta el tamaño
de los bulbos por lo que hay que mantener una distancia que variará
entre los 5 y 20 cm.
Otro aspecto que no hay que olvidar es la profundidad que también
dependerá de la especie a plantar, siempre suele venir indicado en
la etiqueta.
Por lo general, debe de plantarse a una profundidad del
doble de su tamaño y el punto de brotación, por donde sale la
planta, debe quedar siempre hacia arriba.
Una vez se hayan plantado los bulbos se deben de regar y a partir
de ahí hay que realizar riegos con moderación y sin encharcar el
sustrato.







