¿Todo era mentira?
Según van pasando las semanas vamos comprobando que todos los
argumentos, todas las promesas del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez,
eran simplemente mentira. Era mentira que la moción de censura
estuviese justificada por un intento de acabar con la corrupción,
pues no solo el PSOE tiene en el pasado los casos más graves, sino
que lo tiene en juicio en Andalucía donde gobierna con los ERE, el
mayor caso que se ha dado en España, y ahora se destapa la
corrupción del PSOE valenciano en la Diputación de Valencia y en
las campañas electorales (al igual que Compromís) sin que se
obligue a Puig a dimitir.
Era mentira que fuese a hacer una
televisión pública más independiente y abierta, pues se ha
aprobado por Decreto un asalto a TVE y se ha entregado a los
radicales de Podemos y a los separatistas, impidiendo a la mayoría
del Partido Popular en el Senado la designación de sus
representantes. Era mentira que hubiera que modificar los
Presupuestos del Estado, por antisociales, y se han aprobado sin
ninguna modificación.
Era mentira que se fuera a mejorar, por fin,
el sistema de financiación de la Comunidad Valenciana que nos impuso
Zapatero y que ha convertido a nuestra autonomía en la peor
financiada de todo el país. Era mentira que fueran a anular la
reforma laboral, porque ya han reconocido que no lo van a hacer, y no
lo van a hacer porque si la anularan, la fuerte creación de empleo
que ha dejado de herencia el Gobierno del Partido Popular se
tornaría, de nuevo, en un imparable crecimiento del paro, como
cuando Zapatero y sus 5,2 millones de parados. Era mentira que fueran
a incrementar las inversiones en Educación hasta llegar al 5%, ya
han reconocido que no es posible.
Pero, ¿era todo mentira?
Desde el
principio se anunció que como Sánchez debía su cargo de Presidente
a los votos de los golpistas separatistas catalanes y a los
nacionalistas vascos, tendría que pagar un alto precio por ello. Y
ahora vamos viendo que esa hipoteca es la única verdad. Sánchez ya
se ha bajado los pantalones ante el separatista Torrá y ha acercado
a los golpistas presos, ha prometido indultarlos, va a retirar los
recursos ante el Tribunal Constitucional que defendían las
competencias del Gobierno de España y ha comprometido inversiones
que resultan un agravio para otras comunidades y sobre todo para la
Valenciana.
También se ha escrito que se ha comprometido con los
nacionalistas vascos a romper la unidad de la Seguridad Social y
darles competencias exclusivas lo que supondrá una desigualdad
galopante, además de acercar a sus casas a los presos de ETA. La
última mentira, de momento, ha sido poner en el Gobierno a algunas
“marionetas útiles” como Josep Borrell, que tenían un recorrido
de defensa de la unidad y la igualdad de los españoles y ahora se
ven desprestigiados por el Gobierno sectario de Sánchez, vendido ya
de forma imparable al separatismo y a los enemigos de España y de la
Libertad.







