A mi madre
Se marchó como una paloma
entre sollozos y llantos
un treinta y
uno de octubre
tuvo que dejarnos
sin poder hablarnos.
Con la mirada
perdida
nos lo tuvo que anunciar
vendrían todos los santos
para
poderla llevar
a la paz, al sosiego y a la eternidad.
Escúcheme
madre mía
yo que la quiero tanto
que le hablo todos los días
y
siempre la estoy recordando
no se olvide de nosotros
la estaremos
rezando.
Escúcheme madre mía
quiero que nos extiendas tu mano
para
darnos la paz
y poder ayudarnos.
Madre mía yo le rezo
y estoy con
usted
pues la quiero tanto
que nunca la olvidaré.
Qué más podría
decirle
sólo siento un gran consuelo
llevándole flores a la tumba
y
rezando un padre nuestro
La quiere su hija Dolo Clemente Rubio







