Regalos vivos
Club
de Amigos de los Animales
Hay
dos temporadas todos los años en las que los animales de compañía,
especialmente perros y gatos, tienen un gran protagonismo: las
fiestas navideñas y las vacaciones veraniegas. En las primeras es
frecuente que uno de los regalos sea una mascota, un ser vivo.
Evidentemente estoy a favor de que todos, niños y adultos, puedan
disfrutar de las muchas satisfacciones que proporciona la compañía
de un perro o gato, pero sin olvidar nunca que el compromiso que se
adquiere al adoptarlo es para toda la vida de ese animalito.
Es
conveniente pensar qué haremos cuando lleguen las vacaciones de
verano (o de cualquier época del año). Está claro que la tenencia
de una mascota no significa que debamos renunciar a esas merecidas
vacaciones, pero la triste verdad es que todos los años, durante los
meses de verano, se produce un vergonzoso y cruel abandono de
animales, especialmente de perros. Un hecho que no tiene
justificación alguna. Para esas personas que nunca abandonarían a
un animal, aquí van algunos consejos que pueden ser útiles a la
hora de planificar las vacaciones.
Es probable que por diversos
motivos no podáis llevaros a vuestro perro o gato con vosotros en
vuestros desplazamientos (en el caso de los gatos no es muy
aconsejable hacerles viajar), a pesar de que cada año son más los
hoteles que admiten mascotas (incluyendo cadenas especializadas en
vacaciones con mascotas, pueden informarse sobre ello en las agencias
de viajes) y los restaurantes en los que permiten la presencia de
perros (en Francia e Inglaterra casi todos, en España todavía son
pocos, pero una consulta en Internet facilitará la elección).
Otra
posibilidad sería dejarlos con algunos amigos que se presten a ello.
En el caso de los gatos lo ideal seria que se quedasen en casa, bajo
el cuidado de algunos vecinos o amigos. Los perros están bien en
cualquier parte siempre que tenga a sus dueños cerca, pero los gatos
sienten un especial apego a su casa y sacarlos de su entorno es un
riesgo. Otra opción: dejarlos en una residencia canina o felina.
Éstas son cada día más abundantes, en Internet encontraréis
información, y a las clásicas residencias podemos sumar hoy en día
el alojamiento con cuidadores que tendrán al animal en una casa y
acompañado todo el tiempo (por ejemplo Gudog). En ambos casos es
aconsejable visitar previamente a los responsables y conocer los
detalles.
Último consejo y el más importante: no compréis
mascotas. Los albergues para animales abandonados están repletos de
perros y gatos. Allí os aconsejaran el animal más adecuado
teniendo en cuenta vuestras expectativas. Hay cachorros y adultos.
Los primeros son más atractivos, pero los segundos tienen la gran
ventaja de estar ya formados, sabremos ya cual es su carácter, no
causarán destrozos en la casa, no resultaran, al crecer, unos
compañeros hiperactivos si lo que buscáis es un animal tranquilo.
En cualquier caso, ampliar la familia con un perro o gato es una
buenísima decisión. ¡Felices fiestas!