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jueves, 17, septiembre, 2026

Regalos vivos

Regalos vivos

Club de Amigos de los Animales
  

Hay dos temporadas todos los años en las que los animales de compañía, especialmente perros y gatos, tienen un gran protagonismo: las fiestas navideñas y las vacaciones veraniegas. En las primeras es frecuente que uno de los regalos sea una mascota, un ser vivo. Evidentemente estoy a favor de que todos, niños y adultos, puedan disfrutar de las muchas satisfacciones que proporciona la compañía de un perro o gato, pero sin olvidar nunca que el compromiso que se adquiere al adoptarlo es para toda la vida de ese animalito.

 Es conveniente pensar qué haremos cuando lleguen las vacaciones de verano (o de cualquier época del año). Está claro que la tenencia de una mascota no significa que debamos renunciar a esas merecidas vacaciones, pero la triste verdad es que todos los años, durante los meses de verano, se produce un vergonzoso y cruel abandono de animales, especialmente de perros. Un hecho que no tiene justificación alguna. Para esas personas que nunca abandonarían a un animal, aquí van algunos consejos que pueden ser útiles a la hora de planificar las vacaciones.

Es probable que por diversos motivos no podáis llevaros a vuestro perro o gato con vosotros en vuestros desplazamientos (en el caso de los gatos no es muy aconsejable hacerles viajar), a pesar de que cada año son más los hoteles que admiten mascotas (incluyendo cadenas especializadas en vacaciones con mascotas, pueden informarse sobre ello en las agencias de viajes) y los restaurantes en los que permiten la presencia de perros (en Francia e Inglaterra casi todos, en España todavía son pocos, pero una consulta en Internet facilitará la elección).

Otra posibilidad sería dejarlos con algunos amigos que se presten a ello. En el caso de los gatos lo ideal seria que se quedasen en casa, bajo el cuidado de algunos vecinos o amigos. Los perros están bien en cualquier parte siempre que tenga a sus dueños cerca, pero los gatos sienten un especial apego a su casa y sacarlos de su entorno es un riesgo. Otra opción: dejarlos en una residencia canina o felina. Éstas son cada día más abundantes, en Internet encontraréis información, y a las clásicas residencias podemos sumar hoy en día el alojamiento con cuidadores que tendrán al animal en una casa y acompañado todo el tiempo (por ejemplo Gudog). En ambos casos es aconsejable visitar previamente a los responsables y conocer los detalles.

Último consejo y el más importante: no compréis mascotas. Los albergues para animales abandonados están repletos de perros y gatos. Allí os aconsejaran el animal más adecuado teniendo en cuenta vuestras expectativas. Hay cachorros y adultos. Los primeros son más atractivos, pero los segundos tienen la gran ventaja de estar ya formados, sabremos ya cual es su carácter, no causarán destrozos en la casa, no resultaran, al crecer, unos compañeros hiperactivos si lo que buscáis es un animal tranquilo. En cualquier caso, ampliar la familia con un perro o gato es una buenísima decisión. ¡Felices fiestas!

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