Dámaso Navarro: La sonrisa de un sueño
Desde que se extinguió octubre, siempre rebosante de músicas y
fiestas populares entrañables, espléndidamente deslumbradas, con
crepúsculos otoñales de evocación y días brillantes iluminando
los escenarios de las fiestas del pueblo, llegan a nosotros, en forma
de dulce memoria, las ausencias de amigos que llenaron de añoranza
el pueblo a través de multitud de actividades como nuestro amigo
Dámaso Navarro.
Octubre, con su otoño bellísimo, siempre fue el
inicio de un tiempo cultural que persiste. Dámaso, fue desde bien
joven, junto a sus amigos, la constancia en la búsqueda de la verdad
de nuestra historia recorriendo los campos del amado Petrer,
desenterrando la milenaria arqueología local, cuyo brillante ciclo
se culminará con la inauguración, próximamente, del Museo de
Arqueología local que llevará su nombre y con él, el recuerdo de
tantos jóvenes de su equipo que perviven ilusionados.
Atrás
quedaron los años y la ilusión de un grupo de jóvenes amantes de
la Arqueología con su participación en los cursos de “Formación
del mundo Ibérico y Romano”, que en 1974 impartió el profesor
Enrique Llobregat. Dámaso fue el “capitán” del grupo que inició
un largo camino en la búsqueda de las huellas de las culturas
anteriores que se afincaron en nuestro suelo, encontrando los
hallazgos más antiguos de época neolítica, que datan de cuatro mil
años antes de Cristo, según la arqueóloga Concha Navarro, la cual
también, en su juventud, formó parte del equipo junto con Antoñita
Payá, Javier Montesinos, Pepito Planelles, Paco Bernabéu o
Bonifacio Navarro.
Pero Dámaso no se detuvo en el mundo de la
Arqueología, también estuvo junto a la vanguardia de otros grupos
que crearon el Club de la Juventud, cuya idea surgió durante un
paseo por la Explanada, y el cual sirvió, a lo largo de su
trayectoria, para agrupar a los jóvenes del pueblo llenando la vida
local de intensa actividad en diversos géneros culturales y
deportivos. Chicas y chicos al unísono fueron, fuimos los
protagonistas, en buena parte, del desarrollo cultural, y nuestro
Club de la Juventud, sin saberlo, resultó ser el primero que se
inauguró en toda España, pues sus estatutos, a nivel oficial,
fueron la base para la creación de otros clubs en el resto del país.
Dámaso Navarro fue más que un sueño, fue una pujanza ilusionada,
rebosante de vida, que consiguió aglutinar a la juventud de su
tiempo. Pasados los años, una parte de aquella juventud, ya más
madura, formamos la Asociación Ciudadana y Cultural, en la que se
desarrollaron multitud de actividades como cursos de fotografía o
conferencias y en cuyo haber quedó para la historia de este pueblo y
del de nuestros vecinos el recuerdo de la gran manifestación,
conjuntamente con jóvenes de Elda, reivindicado la ubicación de un
hospital en el Valle del Vinalopó, el cual se construyó en Elda
para dar servicio a la comarca y al que tanto le debemos ambos
pueblos desde entonces.
Pasados los años, aquella juventud, ya
adulta, se incorporó a la vida activa profesional de la población
en sus industrias y sólo unos pocos de aquellos jóvenes, entre los
que también estaba Dámaso en las horas que le dejaban sus labores
profesionales , forjaríamos un nuevo tiempo cultural. De aquella
aventura quedaron unos pocos jóvenes que siguieron trabajando por
la cultura cuando, algunos de sus integrantes, festeros con cargos en
la Unión de Festejos, fueron invitados por el que fuera presidente
de la Casa del Fester, Hipólito Navarro, -nacida gracias al empeño
de aquellos, también amantes de la cultura, como el propio Hipólito
Navarro o Santiago Payá,- para organizar en la sede de la Unión el
Aula de Cultura, según la reglamentación de los nuevos Estatutos,
al mismo tiempo que el amigo Dámaso volaba hacia las estrellas,
desde muy lejos de casa,-desde la UVI del Hospital de Alicante, el 20
de diciembre del año 1978- cuando llegaban al pueblo los ecos de las
canciones navideñas, dejando un poso de sentimientos dolorosos.
Recuerdos que todavía perviven en el alma de aquella juventud que
supo calar en la cultura de este pueblo con fuerza y tenacidad.
Recuerdos, siempre vivos, que se agolpan en nuestra memoria más viva
anidada en las estrellas, desde aquellos tiempos, que ahora
revivimos, cuando este pueblo, en su larga travesía por la historia
de nuestra cultura, está ultimando con gran esfuerzo la
inauguración del espléndido museo que llevará el nombre de nuestro
amigo Dámaso, acompañado, en su momento, con el calor y el amor de
aquellos jóvenes que hoy siguen reconociéndole, con gratitud, los
logros culturales que impulsó y que marcaron a la juventud de la
posguerra. Fueron compañeros de viaje, de este viaje por la vida,
por las sendas agridulces de nuestras vidas, que llenaron nuestra
etapa vital más íntima de recuerdos inolvidables y afectos de los
que hoy, sin ellos, sentimos que ya nunca volvimos a ser los mismos.