Kentia, una buena planta para el hogar
La Kentia, conocida popularmente como la palma de la hoja del
centinela, es una planta de crecimiento lento, de estructura delgada,
color verde oscuro y una corona de frondas en forma de plumas caídas,
perfectas para interiores
La planta de la Kentia, cuando es joven,
tiene el tronco verde oscuro que se torna marrón conforme va
envejeciendo y que florece cada año durante los últimos meses del
año, siendo sus flores blancas y reunidas en espigas, unidas en la
base, formando una inflorescencia que puede alcanzar más de 1 metros
de altura.
A la hora de plantarla en una maceta o contenedor, debemos
asegurarnos que el recipiente disponga de orificios de drenaje
adecuado y, además, se recomienda utilizar una placa o plato grande
para retener el agua debajo del recipiente. Además, a la hora de
plantarla no hay que olvidar usar una tierra fértil que se debe de
ir reemplazando para facilitar un correcto crecimiento y saludable.
Una tierra que es aconsejable que se fertilice con un abono diluido y
equilibrado con micronutrientes, formulado específicamente para
palmas.
Respecto al riego cabe indicar que durante los meses de otoño
e invierno se debe de regar cuando la tierra esté seca, pero en
primavera y verano regaremos una o dos veces por semana, procurando
que sea en un horario regular.
También es importante retirar el
polvo de las hojas utilizando un trapo húmedo y una botella de
atomizador llena de agua, una vez al mes, especialmente en las épocas
de baja humedad y, cada seis meses, recortar el follaje muerto con la
ayuda de unas tijeras de podar desinfectadas y bien afiladas pero no
se deben de recortar las raíces que salen del cepellón ya que si se
eliminan podría retrasar o impedir un nuevo rebrote de las mismas.
Hay que tener cuidado con ciertos insectos como los ácaros de la
araña y las cochinillas ya que pueden convertirse en un problema e
incluso causar la muerta de la planta. La planta de la Kentia, aunque
soporta la oscuridad, es recomendable ubicarla en una lugar de la
casa con buena luz y procurar protegerla de vientos helados y
fuertes.







