Amapolas para dar color a balcones y terrazas
Los bellos campos de amapolas los podemos recrear a pequeña
escala cultivándolas en macetas que darán color a balcones y
terrazas gracias a sus flores de colores intensos
Hay muchas
variedades de amapolas pero para plantarlas en macetas una de las más
idóneas es la amapola oriental. Esta variedad destaca por el tamaño
de las flores e intensos colores como rojo o naranja aunque también
las hay rosas, blancas y moradas. A la hora de sembrar estas flores
necesitamos una maceta de tamaño medio de arcilla y no de plástico
y con un buen drenaje para evitar el estancamiento del agua ya que la
amapola es muy susceptible al exceso de agua.
Forramos el fondo de la
maceta con algunas piedras y añadimos tierra, teniendo en cuenta que
lo más recomendable es que sea un sustrato ni demasiado suelto ni
compacto y rico en materia orgánica. Mientras que las semillas de la
amapola las mezclamos con arena para que no se peguen ya que son muy
pequeñas. A continuación, esparcimos la mezcla de arena y semillas
en la superficie, añadimos una fina capa de tierra y seguidamente se
debe de regar las con un atomizador o una regadera para que no se
ahoguen las semillas, intentando mantener el sustrato húmedo.
Una
vez sembradas el riego cuando la tierra esté seca. Aunque las
amapolas parecen delgadas y débiles son plantas bastante fuertes
pero no está de más abonarlas con un fertilizante líquido con poca
concentración de nitrógeno que contribuirá a acelerar el
crecimiento y un buen desarrollo.
No hay que olvidar quitar las
flores secas o marchitadas de la planta con una herramienta de poda
con el fin de que siga creciendo con fuerza puesto de lo contrario
podría terminar pudriéndose. Una de las enfermedades que afecta a
esta flor es el moho. En el caso de que se vea afectada la planta hay
que actuar con un fungicida para combatir el moho e incrementar las
posibilidades de que la amapola sobreviva. Además, hay que disminuir
el riego para evitar favorecer el ambiente de humedad que produce el
agua y que es muy propicio para la aparición del moho.