Tres cosas que debes aprender de tu gato
Nadie escapa al poder gatuno. Quien ha compartido su existencia
con un felino sabe lo difícil que es zafarse de sus garras y no caer
rendido por un amor incondicional. Pero, con los gatos, no todo es
belleza, dulzura y algún que otro zarpazo. Nuestros compañeros nos
ofrecen lecciones diarias de vida que nos conviene seguir como
estudiantes aplicados.
Aquí te contamos tres: 1. Nunca es tarde si
la siesta es buena: según la Fundación Española del Corazón, la
siesta contribuye a reducir en un 37% el estrés y el riesgo de
sufrir enfermedades cardiovasculares. Asimismo, facilita el
aprendizaje y disminuye la tensión arterial, entre otros beneficios.
Los gatos adultos sestean unas dieciséis horas al día, es decir,
emplean el 75% de su tiempo a esta actividad. ¿Por qué no unirse a
ellos para disfrutar de una cabezadita después de las comidas?
2. A
veces es necesario volverse un poco “loco”: tu gato es todo paz y
tranquilidad hasta que, de pronto, se convierte en un remolino de
pelo. Ya sea porque ha visto un diminuto insecto volador o el reflejo
de tu reloj en la pared, puede comenzar a brincar con la agilidad y
flexibilidad de una atleta olímpica. De acuerdo con un estudio de la
Harvard School of Public Health de 2012, la acumulación de emociones
negativas aumenta el riesgo de muerte por cáncer o enfermedad
cardiovascular. En cambio, sentimientos negativos como la culpa o el
enfado pueden ser positivos si los exteriorizamos. Aprende de tu gato
a expresar siempre aquello que sientes.
3. Rendirse no es una opción:
cuenta la creencia popular que los felinos tienen siete vidas. Su
flexibilidad y resistencia les permite salir indemnes de las caídas
más aparatosas. Pero no solo se trata de capacidades físicas, sino
también de tenacidad y entusiasmo: si tu gato quiere algo, nunca se
rinde, a pesar de tus intentos infructuosos por ponerle límites. ¿Su
lección? No importa la dureza de la caída. Siempre hay que
levantarse y volver a intentarlo. La fuente de sabiduría gatuna no
se agota con estos ejemplos. Observa a tu gato y permanece siempre
atento porque nunca se sabe cuándo puede regalarte una lección de
vida.







