Mi sentir
A.D.
Con la llegada del nuevo año hay dos motivos que, con
mayor o menor intensidad, provocan cierta atención en
nosotros mismos. Uno es la venida de los Reyes Magos, que
si ya los que peinamos canas somos poco exigentes, sí
estamos pendientes de las cartas de nuestros hijos o nietos
y, en algunos casos, hasta damos nuestra opinión, escuchada
o no, sobre sus peticiones, advirtiendo que, llegado el
momento, los Reyes Magos suelen hacer una selección de lo
pedido y quizá no sea lo que nos han dejado lo más
deseado, quedando, al destapar los regalos, un tanto
decepcionados.
El otro motivo son los deseos incumplidos y
que este año que comienza hacemos un “propósito de
enmienda” de que los vamos a cumplir. Aunando los dos
motivos, comenzaré por el segundo. Entre los propósitos del
año terminado estaba el de olvidarme de ciertas
televisiones, artículos de prensa, entrevistas a políticos y
a comentarios de uno y otro signo que, en un afán de
menosprecio a su oponente y , la mayoría de veces , ante la
impotencia de sus moderadores, hacen (unos más que otros)
dudar de la capacidad de lo que esperamos la mayoría de
ciudadanos. He de confesar que éste propósito no lo he
conseguido o lo he conseguido a medias.
A la vista de ello
y aprovechando la venida de los Reyes Magos, me atreví a
pedir para aquellos que imperiosamente lo necesitan (que son
los más), una caja compuesta de cordura, de respeto al
oponente, de mesura en sus afirmaciones, de honradez en sus
comportamientos y de todo lo que lo Reyes Magos considerasen
necesario para que, quienes son responsables en mayor o
menor medida de la crispación que está viviendo nuestra
sociedad, hagan uso de su contenido y se logre, defendiendo
cada cual sus ideas, el respeto que debe merecer cada
opinión.
No se si los Reyes Magos se hicieron eco de esta
petición o si sus receptores todavía no han abierto la
caja, porque el resultado todavía no se percibe. Si es por
una u otra razón y ante el año que nos espera, en
cuanto a prensa lo he comenzado intentando resolver su
apartado de pasatiempos, un repaso a sus titulares y poco
más, y en cuanto a la televisión, bien poco. No sé si
continuaré prestando atención a los espacios dedicados al
tema que nos ocupa, pero por ahora tengo la falta de
interés que, posiblemente, lo tenga la mayoría de los que
deseamos mejores comportamientos. Un ciudadano desencantado.







