¡Elecciones ya!
L
as continuas cesiones de Pedro Sánchez a los golpistas catalanes, y al gobierno separatista del racista Torrás y del huido Puigdemont, ha tenido la consecuencia de despertar a nuestro país de su letargo y empujar a todos los que consideran positiva la unidad de España, la solidaridad entre los españoles y la dignidad de su gobierno, a exigir un cambio radical en esta política de genuflexión ante los que solo buscan romper nuestra convivencia.
Si reunirse de igual a igual con un gobierno regional no era ya bastante insultante, lo del relator – mediador superó todas las fronteras de la indignidad.
Unos como Felipe González, Alfonso Guerra, Nicolás Redondo o J. Luis Corcuera, e incluso presidentes autonómicos como el castellano-manchego García Page o el aragonés Lambán, pidieron, sin reparos, que el socialismo español abandonara esta línea y recuperara su tradicional actuación de respeto a la Constitución y de defensa de la Unidad de España.
Otros, la mayoría que hoy formamos los grupos de centro derecha, respondimos con la convicción que el momento requería y convocamos una manifestación para exigir en la calle el fin de esta política.
Solo el anuncio de esta convocatoria, llevó a que el Sr Sánchez, presa del pánico, utilizara la artimaña de simular una ruptura en las negociaciones con los partidos golpistas (y con los bolivarianos de Podemos), para desanimar a los participantes y acallar, de momento, las voces díscolas que hemos referido.
Pero el clamor del pueblo es imparable, cientos de miles de ciudadanos hemos exigido en las calles de Madrid poder votar ya a un nuevo gobierno, pero somos decenas de millones los que reclamamos estas elecciones cuanto antes, porque este gobierno, elegido con los votos de los partidos de los golpistas y de los proetarras, no representa al pueblo español. El actual presidente alcanzó su poltrona con la promesa incumplida de elecciones a corto plazo y ya no puede apalancarse al cargo y al Falcon.
Ante la persistente amenaza del separatismo precisamos un nuevo ejecutivo que no esté en deuda con los enemigos de España y que no precise de sus votos para mantenerse a toda costa en el poder, un gobierno que pueda volver a aplicar, si es necesario, el artículo 155 de la Constitución con todas sus consecuencias, algo que es evidente que el gobierno de Sánchez ya no puede hacer.
La economía se estanca, el paro vuelve a ascender, la demagogia de Sánchez hunde y endeuda al país, pero ahora ya no se trata de todo esto, siendo importante.
Lo que está ahora en juego es la dignidad de nuestra democracia, la defensa del bien moral que supone nuestra unidad, la defensa de la solidaridad entre los españoles, todo lo que Sánchez está vulnerando y poniendo en peligro al ceder una y otra vez ante los separatistas; y todos desde la izquierda responsable a la mayoría social que hoy forman los grupos de centro derecha, debemos alzar nuestra voz y exigir que se dé la palabra al pueblo español para que decida como afrontar los retos que amenazan nuestro futuro.