Las mujeres siempre tenemos que elegir
Nuria Molina Moya. Agente de Igualdad
En el último año hemos acontecido a muchos debates y muy diversos acerca de las mujeres y sus derechos. La irrupción del movimiento feminista el pasado 8 de marzo y todo lo acontecido a posteriori han situado en primera línea de la opinión pública y política diferentes problemáticas que aún hoy siguen afectando a las mujeres.
Se ha cuestionado, como siempre, casi todo: si existe o no violencia de género; si tenemos motivos para seguir reivindicando igualdad; si hay que creer en las palabras de las mujeres; si existe o no brecha salarial de género; y la última, pero no por ello menos importante, si las mujeres tenemos derecho a decidir cuando somos madres.
El debate sobre el aborto legal, libre y gratuíto siempre ha estado en la opinión pública. La libertad de las mujeres a la hora de decidir algo tan vital como ser madres es algo que a algunos sectores poblacionales todavía les incomoda.
Porque eso de que las mujeres sean libres para decidir no lo llevan muy bien, nos da autonomía y eso es algo que desestabiliza al patriarcado.
Lo primero que debemos tener claro es que convertirse en madre no puede ser una obligación y lo segundo es que las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestra propia vida y nuestro propio cuerpo. El aborto es un derecho. Dicho esto, algunos sectores sociales y políticos siguen empeñados en poner el foco del problema de la baja natalidad en las mujeres, cuando deberían preguntarse por qué las mujeres estamos decidiendo no tener bebés.
Miren, señores, los motivos por los que la natalidad ha bajado de una forma tan brusca en los últimos años son muchos y muy diversos pero, como no podemos mirar caso por caso, e aquí algunas pistas: las mujeres nos estamos formando, estamos en las universidades y queremos realizarnos académica y profesionalmente; las mujeres nos hemos incorporado al mercado laboral, un mercado laboral que no da ninguna facilidad de conciliación personal y familiar, y como la carga de cuidados sigue siendo nuestra, muy a nuestro pesar, tenemos que elegir si queremos ser madres o queremos ser trabajadoras (la precaridad del mercado laboral tampoco ayuda); las mujeres nos estamos alejando del rol patriarcal de esposas y madres y tenemos otras inquietudes: viajar, formarnos, ascender laboralmente, descubrir, tener tiempo para nosotras…
¡Entérensé!: las mujeres hemos decidido dejar de ser ÚNICAMENTE madres, que es en lo que te convierte el sistema una vez das a luz. Si quieren solucionar el problema de la natalidad no descarten las siguientes ideas: inviertan en políticas de conciliación familiar, sólo así las mujeres no tendrán que elegir si ser madres o trabajadoras; eduquen en el feminismo, solo así la crianza y los cuidados serán una obligación de hombres y mujeres; amplíen permisos de maternidad y paternidad iguales e instransferibles; inviertan en servicios públicos que sirvan de apoyo de crianza y cuidados; no permitan a las empresas discriminar de una forma tan brutal a las mujeres, sobre todo aquellas en edad fértil.
Por consiguiente, inviertan también en educación sexual y reproductiva desde la educación primaria, sólo así los y las adolescentes mantendrán relaciones sexuales sanas y libres de riesgos, como ETS o embarazos no deseados, y sólo así las adolescentes no tendrán que sufrir el proceso y las consecuencias de un aborto. Dejen de actuar de una forma tan paternalista con las mujeres, creando leyes que nos prohiban tomar decisiones sobre nuestra propia vida o nuestro propio cuerpo.
En definitiva, no obliguen a las mujeres a tener que elegir si somos madres o cualquier otra cosa que queramos ser, ya que puede pasar lo que está pasando: que elijamos darle una patada a los roles que nos quieren imponer.