Vidas Crepusculares: Adiós a las luces de otoño
Desde Octubre a Marzo, sus luces iluminan cada día los recuerdos
y sentimientos guardados en nuestra memoria, plasmando en el
horizonte crepúsculos bellísimos que nos recuerdan recuerdos, que
solo viven en nuestra alma , en formas y luces de colores , como
síntesis de las huellas en abstracto de nuestra intrahistoria con
sus luchas y amores formando abstractas síntesis pictóricas,
mientras se inicia la presencia de la noche, según decían los
viejos sabios de antaño que interpretaban la vida.
También nuestro
subconsciente, ante esas masas bellísimas de colores, nos envía
recuerdos forjados de ilusiones y pasiones de vida que también
fueron las nuestras cuando dijimos adiós a tantos amigos después de
una larga vida que se forjó en el tiempo de la infancia, en
convergencias con tareas culturales y sociales. Amigos que dejan y
dejaron en nuestro pueblo cada día de sus vidas, como esas puestas
de sol repletas de nuestras mejores ilusiones y proyectos.
Los
recuerdos viven en nosotros y en los escenarios de nuestras mentes,
en nuestros paisajes, en nuestras fiestas, en nuestros amores, en sus
sentencias llenas de contenido, junto a sus gestos, voces y risas de
cuantos fueron, y ahora subsisten en la memoria, junto a las
canciones de su existencia más íntimas, fundiéndose en estampas
del día y la noche llenas de recuerdos y amores de vida junto a su
entorno de inolvidables afectos, sin los cuales no nos
reconoceríamos, ni volveríamos a ser los mismos, pues están en
todo lo que nos rodea simbólicamente.
Y es que, desde Octubre,
empieza un sentimiento íntimo de tristeza y alegría, ante la
expiración y el renacimiento de otra nueva primavera, que nos hace
saber a los humanos que nada será como la anterior y que solo podrá
ser mejor si cuidamos la madre naturaleza, la vida, en especial a los
seres humanos tan castigados y estafados impunemente mientras la vida
se renueva cada año, a pesar de las desdichas que no cesan de
afectar las vidas humanas. Y esto le sucede al mejor regalo que desde
la noche de los tiempos se le hace al ser humano, la pieza más
maravillosa de toda la creación que tanto se le maltrata, se le
explota vilmente, como si fuese un animal irracional que está a
disposición de los más poderosos.
Jesús de Nazaret fue el
exponente más determinativo del ser humano, como hijo de Dios, de lo
más sagrado que incluyó la creación humana, también en
contraposición con las amarguras y podredumbres de otros seres
humanos, hijos de esta misma naturaleza que roban y destrozan la vida
de los pobres, a pesar de que la bendita canción del otoño, cada
año retoma y regala lo mejor de sus frutos, la pureza de la vida,
llenando constantemente este mundo compartiendo con los frutos de sus
bienes ,con todos los hijos de la Humanidad.
Fueron a todos nuestros
amigos los que después de compartir, estar, ser, sufrir, amar,
llorar, vivir… en este tiempo pasado les dijimos adiós para
siempre: Amigos queridos como Paquito, el más sonriente y cariñoso
siempre de todos los amigos, a Pepito Tortosa, siempre colmado de
fuerza y valentía, luchando con sus atrevidos inventos, a Anastasio,
tan sonriente siempre… ahora, en la fiesta, como cuando éramos
niños sentados juntos en los pupitres del colegio.
A Rogelio,
paciente estudiante, siempre sereno y reflexivo con su mirada
iluminada, llena de grandeza y de fe, a Héctor, hermano también del
llorado Dámaso, con su sonrisa sobria y miradas llenas de
proyectos nacidos de sus grandes ideasa a Carlos o Carlitos, luchador
en tantos frentes culturales y sociales del pueblo, tan querido y
siempre al servicio de todos y, por último, pero no por ello menos
importante, a mi llorado primo José Luis, sangre de mi sangre,
receptor de la mayor crueldad del destino… Se fueron llevándose
nuestro dolor y el deseo de cobijar que una nueva primavera
engalanada les devolviese a una vida nueva.







