Volver a vivir. El cine, reflejo de nuestras vidas
La presencia, al cabo de tantos años, en nuestro pueblo de Ramón
Saumelll, de Vilanova i la Geltrú, amigo entrañable de Hipólito
Navarro, creador de las primeras películas de nuestras fiestas de
Moros y Cristianos en nuestros escenarios festeros, supuso que la
población festera, ya mayor, asistiese a ver la primera película de
nuestras fiestas, filmada y actualmente remasterizada de cuando todos
éramos jóvenes, llenando el salón de actos de la Caja de Crédito,
como bien dijo nuestra alcaldesa, al ver cómo los asistentes nos
aplaudíamos a nosotros mismos. Todos fuimos espectadores y
actores, a la vez, ante la primera película de nuestras fiestas de
Moros y Cristianos (1976) rodada en los mejores años de nuestras
vidas.
En aquellos años convulsos de follones festeros, como decía
Don Gabriel “el secretario “, gracias a la nueva directiva
efectiva llamada “La comisión Warren” sepuso orden en las
reuniones acabando para siempre las trifulcas festeras. Mi afición
a la fotografía me acercó al presidente Luis Vera, ambos muy
dolidos por el estado lamentable del castillo, –poco antes del fin
de su mandato-. Me escribió una carta pidiéndome que nuestro grupo
fotográfico se incorporara a la Unión de Festejos como sección
especial para la confección de la revista de fiestas. Desde entonces
empezamos a hacer concursos fotográficos durante las fiestas, donde
fotógrafos de varios pueblos acudían al certamen.
Carta que, por
cierto, en la actualidad, está archivada en la sede del Grup
Fotogràfic Petrer, colectivo con el que disfrutamos, cada año, a
través de las fotos que se publican en la Revista de Fiestas.
Posteriormente, con la presidencia de Hipólito Navarro, entré en su
Junta Directiva y se pudo terminar la Casa del Fester, para,
continuación, acabar para siempre con la marginación en la fiesta
de la mujer festera, además, se pasó la fiesta a fin de semana, y
se recompuso con un equipo nuevo la Revista de Fiestas, formándose
también el Aula de Cultura, como elemento cultural que Hipólito
trasladó del Ateneo de Mahón, ciudad donde el vivió hasta nuestras
tierras.
Como éxito del Aula, con su trabajo, alumbró el hecho más
importante de nuestra historia acontecido en nuestro pueblo el año
1265 y conocido como “La Rendició”, tras la búsqueda de datos
que le diese sentido histórico a la nacida nueva “Festa dels
Capitans” filmando la primera película en el año 1983. Por
primera vez, Ramón Saumell, amigo de Hipólito, empezó a grabar la
fiesta y, posteriormente, los dos en Vilanova i la Geltrú, montaban
la película, película que, posteriormente, veíamos muy
complacidos.
Siempre me alegró mucho ver a Ramón Samuel, todos los
años filmando los planos de sus películas, pues el cine me
encantaba. He de confesar que después de tantos años, en la noche
de la proyección, me di cuenta de algunos detalles inapreciados
cuando lo vimos la primera vez, sintiendo la misma sensación de
placidez que cuando vi el final de la película “Cinema Paradiso”,
en la que el niño protagonista, ya mayor, visiona secuencias de las
que ya había visto de niño en el cine.
Volver a vivir con el
encuentro de aquella primera película me hizo darme cuenta de la
perfección de aquellas imágenes, filmadas por Ramón con su cámara
manual, incluso montándose en las escaleras que los electricistas
tenían en la plaza para colocar los altavoces en las embajadas. Las
imágenes que aprecié de Ramón parecían realizadas en un estudio
de cine, aunque estando Hipólito junto a él, al que también le
encantaba el cine en su montaje, no se le escaparía ningún detalle
filmado en su cámara.
En aquellos años, las películas de Ramón,
aumentaron mis deseos de penetrar más en el mundo mágico del cine,
por eso cuando mi cuñado Manolo Maestre me dijo que si yo, le
escribía los guiones el hacia la películas, me faltó tiempo para
darle mi aprobación. Y así, fuimos desde el año 1983, año de la
“Festa dels Capitans”, hasta el año 1992, con la Súper película
titulada “Alucinaciones” los encargados de hacer las películas
cada año y llevarnos algún premio, enviando nuestras películas a
certámenes europeos.
Agotados, culminamos un tiempo dorado de mucho
trabajo y alegría, gracias a aquel dulce ”veneno” de las
primeras películas de Ramón Saumell, el amigo de la fiesta de
Petrer que fotografió nuestra alma festera y dejó la suya entre
nosotros que perviviera por siempre en nuestros corazones y en estas
películas, pues son trozos del alma de este pueblo, lo mejor de la
vida de cada generación que la vivió. Contemplar las imágenes, nos
hace más grandes y eternos.
En nuestra despedida, le prometí a
Ramón que, en nuestro agradecimiento por su presencia en nuestro
pueblo, le mandaríamos algunas copias posteriores de nuestra fiesta
para que apreciara nuestra evolución o involución y es que doctores
tiene la fiesta. Gracias Ramón Saumell. Querido amigo de este
pueblo.







