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lunes, 21, septiembre, 2026

Volver a vivir. El cine, reflejo de nuestras vidas

Volver a vivir. El cine, reflejo de nuestras vidas

La presencia, al cabo de tantos años, en nuestro pueblo de Ramón Saumelll, de Vilanova i la Geltrú, amigo entrañable de Hipólito Navarro, creador de las primeras películas de nuestras fiestas de Moros y Cristianos en nuestros escenarios festeros, supuso que la población festera, ya mayor, asistiese a ver la primera película de nuestras fiestas, filmada y actualmente remasterizada de cuando todos éramos jóvenes, llenando el salón de actos de la Caja de Crédito, como bien dijo nuestra alcaldesa, al ver cómo los asistentes nos aplaudíamos a nosotros mismos. Todos fuimos espectadores y actores, a la vez, ante la primera película de nuestras fiestas de Moros y Cristianos (1976) rodada en los mejores años de nuestras vidas.

 En aquellos años convulsos de follones festeros, como decía Don Gabriel “el secretario “, gracias a la nueva directiva efectiva llamada “La comisión Warren” sepuso orden en las reuniones acabando para siempre las trifulcas festeras. Mi afición a la fotografía me acercó al presidente Luis Vera, ambos muy dolidos por el estado lamentable del castillo, –poco antes del fin de su mandato-. Me escribió una carta pidiéndome que nuestro grupo fotográfico se incorporara a la Unión de Festejos como sección especial para la confección de la revista de fiestas. Desde entonces empezamos a hacer concursos fotográficos durante las fiestas, donde fotógrafos de varios pueblos acudían al certamen.

Carta que, por cierto, en la actualidad, está archivada en la sede del Grup Fotogràfic Petrer, colectivo con el que disfrutamos, cada año, a través de las fotos que se publican en la Revista de Fiestas. Posteriormente, con la presidencia de Hipólito Navarro, entré en su Junta Directiva y se pudo terminar la Casa del Fester, para, continuación, acabar para siempre con la marginación en la fiesta de la mujer festera, además, se pasó la fiesta a fin de semana, y se recompuso con un equipo nuevo la Revista de Fiestas, formándose también el Aula de Cultura, como elemento cultural que Hipólito trasladó del Ateneo de Mahón, ciudad donde el vivió hasta nuestras tierras.

Como éxito del Aula, con su trabajo, alumbró el hecho más importante de nuestra historia acontecido en nuestro pueblo el año 1265 y conocido como “La Rendició”, tras la búsqueda de datos que le diese sentido histórico a la nacida nueva “Festa dels Capitans” filmando la primera película en el año 1983. Por primera vez, Ramón Saumell, amigo de Hipólito, empezó a grabar la fiesta y, posteriormente, los dos en Vilanova i la Geltrú, montaban la película, película que, posteriormente, veíamos muy complacidos.

Siempre me alegró mucho ver a Ramón Samuel, todos los años filmando los planos de sus películas, pues el cine me encantaba. He de confesar que después de tantos años, en la noche de la proyección, me di cuenta de algunos detalles inapreciados cuando lo vimos la primera vez, sintiendo la misma sensación de placidez que cuando vi el final de la película “Cinema Paradiso”, en la que el niño protagonista, ya mayor, visiona secuencias de las que ya había visto de niño en el cine.

Volver a vivir con el encuentro de aquella primera película me hizo darme cuenta de la perfección de aquellas imágenes, filmadas por Ramón con su cámara manual, incluso montándose en las escaleras que los electricistas tenían en la plaza para colocar los altavoces en las embajadas. Las imágenes que aprecié de Ramón parecían realizadas en un estudio de cine, aunque estando Hipólito junto a él, al que también le encantaba el cine en su montaje, no se le escaparía ningún detalle filmado en su cámara.

En aquellos años, las películas de Ramón, aumentaron mis deseos de penetrar más en el mundo mágico del cine, por eso cuando mi cuñado Manolo Maestre me dijo que si yo, le escribía los guiones el hacia la películas, me faltó tiempo para darle mi aprobación. Y así, fuimos desde el año 1983, año de la “Festa dels Capitans”, hasta el año 1992, con la Súper película titulada “Alucinaciones” los encargados de hacer las películas cada año y llevarnos algún premio, enviando nuestras películas a certámenes europeos.

Agotados, culminamos un tiempo dorado de mucho trabajo y alegría, gracias a aquel dulce ”veneno” de las primeras películas de Ramón Saumell, el amigo de la fiesta de Petrer que fotografió nuestra alma festera y dejó la suya entre nosotros que perviviera por siempre en nuestros corazones y en estas películas, pues son trozos del alma de este pueblo, lo mejor de la vida de cada generación que la vivió. Contemplar las imágenes, nos hace más grandes y eternos.

En nuestra despedida, le prometí a Ramón que, en nuestro agradecimiento por su presencia en nuestro pueblo, le mandaríamos algunas copias posteriores de nuestra fiesta para que apreciara nuestra evolución o involución y es que doctores tiene la fiesta. Gracias Ramón Saumell. Querido amigo de este pueblo.  

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