Las suculentas y crasas, plantas perfectas para interiores
El cuidado de las plantas suculentas y crasas es fácil ya que no
precisan apenas atención y se desarrollan bien en espacios cerrados.
Además, resultan decorativas y la mayoría se adaptan bien al calor
y al ambiente seco del hogar
La forma, la textura y el color de las
suculentas las convierten en las mejores plantas para decorar una
vivienda. Aunque puedan dar la sensación de monótonas y de que
todas se parecen mucho, lo cierto es que existe una amplia variedad
tanto de formas como de colores.
La Cola de Burro es idónea para
macetas altas o colgantes por su forma de crecimiento. Necesita un
ambiente muy luminoso y riegos solo cuando la tierra esté bien seca.
Hay que tener cuidado con sus hojas ya que se desprenden con un leve
contacto.
La Corona de Espinas puede florecer durante todo el año si
recibe suficiente luz. El riego va a depender si la planta está en
flor o no, si está en floración se regará cuando la primera capa
de la tierra, unos 2cm, esté seca y cuando no esté en flor solo si
la mitad o más del sustrato de la maceta está seco.
La Echevaría y
la Rosa de Alabastro son plantas muy parecidas que se diferencia
porque la primera forma rosetas abiertas y la segunda cerradas. Ambas
son muy decorativas y apenas necesitan riego pues sus raíces se
pueden pudrir por un exceso de agua.
El Árbol de Jade tiene una
forma peculiar y curiosa puesto que conforme va desarrollándose va
constituyéndose en pequeños arbolitos de troncos grisáceos y hojas
carnosas de un brillante color verde. Esta planta solo se debe regar
cuando la tierra esté muy seca ya que es sensible a la abundancia de
agua.
Las Mammillarias son plantas bastante pequeñas, provistas de
un tallo globoso o cilíndrico, siendo una de sus peculiaridades es
que están totalmente desprovistas de ramas y las flores crecen de
una especia de almohada de pelos directamente del tallo. El riego de
esta planta debe ser muy limitado, solo cuando la tierra esté muy
seca y en invierno no se realizará ningún riego para que la planta
entre en periodo de letargo, imprescindible para su posterior
floración,







