La estrategia del avestruz
Concepción Collado Martínez Marina Cerdán de Frías
Representantes del ÁGORA DE MUJERES
Aunque existen voces ecologistas que, desde hace muchos años,
venían alertando del grave deterioro medio-ambiental que estábamos
infringiendo a nuestro planeta, ha tenido que ser una adolescente
sueca Greta Thunberg la que ha logrado poner al cambio climático en
la agenda mundial y, por consiguiente, la urgente necesidad de tomar
medidas, ya que advierte que el futuro del planeta y, por tanto, la
supervivencia de la especie humana está en peligro.
Observamos, sin
embargo, que la gravedad de la situación, no viene aparejada por una
propuesta política clara por parte de nuestros gobernantes; tampoco
la sociedad parece concienciada en este sentido. Vivimos sumidos en
una especie de estrategia del avestruz, donde al no encarar el
problema parece que este no exista. Ni tenemos, ni exigimos la
información necesaria para saber cómo este cambio climático, en el
que estamos ya instalados, afectará a nuestra vida. Hemos llegado a
una desconexión tan grande con la naturaleza, que desconocemos cual
va a ser el impacto que este cambio climático va a tener en nuestra
vida, en cuanto a salud, trabajo…a escala local y regional.
Somos
conscientes que los cambios ecológicos no nos van a afectar a todos
por igual; las clases más empobrecidas y las zonas más deprimidas
del mundo se verán más afectadas. Ahora bien, las sociedades del
primer mundo, tenemos una gran responsabilidad en este sentido.
Nuestras pequeñas decisiones individuales tienen un gran impacto
global en otros países. Por ejemplo: el aguacate que nos comemos en
España ocasiona un impacto enorme en los ecosistemas de México.
Vigilemos la procedencia de los productos que consumimos, el destino
de la basura que generamos, el origen del trabajo de la ropa que
vestimos. Hay signos de esperanza en las movilizaciones de los
jóvenes del Fridays for Future, que junto a Greenpeace, Ecologistas
en Acción y otros, nos hacen tomar conciencia y nos llevan a la
necesidad de cambiar nuestros parámetros mentales, poniendo la
mirada más en el SER QUE EN EL TENER. Ello requiere una actitud de
cambio personal que nos transforme de SERES INDIVIDUALES CONSUMIDORES
en SERES RELACIONALES ÉMPATICOS.