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sábado, 19, septiembre, 2026
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Pantallas acústicas. No son la panacea

Pantallas acústicas. No son la panacea

Pedro Luis Rico Cerdá.
Técnico en medición de la contaminación acústica y profesor colaborador del instituto Valenciano de seguridad y emergencias en esta materia.
 
Después del anuncio del Ministerio de Fomento en referencia a la instalación de pantallas acústicas en los márgenes de la Autovía A-31, a su paso por Petrer y en las zonas donde existen núcleos residenciales, me gustaría aportar mi humilde opinión como vecino de Petrer y técnico en contaminación acústica para aclarar y puntualizar algunos aspectos, y que el vecino/a de Petrer afectado este algo más informado sobre la eficacia o no de la instalación de estas denominadas pantallas anti ruido o pantallas acústicas.

Dicho esto, hagamos una pequeña introducción: (seré muy simple para que se pueda entender) El ruido es un conjunto de ondas aéreas que viajan por el aire, es energía sonora y como tal “la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”. Esas ondas sonoras, viajan por diferentes medios (aire, agua, hormigón, madera, metales, etc..) y por tanto se propagan en función del medio.

En el caso que nos ocupa, son ondas sonoras que viajan por el aire y se trasmiten a las edificaciones colindantes al no existir entre la fuente productora del ruido (el tráfico) y la fuente receptora (los vecinos) algo que las intercepte, las absorba o las refleje. Una instalación de pantallas de hormigón, cristal, plástico o cualquier otro tipo, hace que las ondas, el ruido, choque contra esa pantalla, y si bien parte de esa onda queda absorbida, el resto, se refleja y sale despedida en dirección contraria.

Ejemplos: “un haz de luz que choca contra un espejo y se refleja en dirección oblicua”. “el eco, cuando gritas en un barranco, y escuchamos nuestro grito de vuelta” Parte de las ondas de sonido se absorben en la pantalla, parte se reflejan lejos de la pared y parte se transmiten o continúan “su camino” a través del aire, “La mayor parte va por encima de la barrera y se difracta, llegando al receptor”, es decir, a los oídos de los residentes.

En teoría, las barreras acústicas tienen sentido, ya que la construcción de un muro de hormigón gigante u otro tipo entre la carretera y la propiedad cercana bloquea el ruido al otro lado de la pared, pero justo al lado de esa pared!!!, las edificaciones que se encuentren por encima no van a notar absolutamente nada la reducción

En la imagen se puede observar más claramente: En gris se observa la atenuación del ruido, y en color amarillo las ondas sonoras han seguido “viajando” Por tanto, para reducir el ruido de las edificaciones distantes y elevadas de la Autovía A-31, habría que colocar pantallas tan altas como elevada están las viviendas. ¿Qué altura deberían tener unas pantallas a la altura de la Molineta, teniendo en cuenta la elevación desde la propia autovía a la zona residencial?  Y en la zona de la calle San Hermenegildo?

No dudo en absoluto de los técnicos del Ministerio de Fomento, faltaría más, tampoco de la voluntad de los políticos de Petrer para ayudar a nuestros convecinos pero sí deberían hacerse rigurosos estudios previos y valorar el montante económico de su instalación y el resultado que pueda ofrecer, además de valorar junto a esta medida, otras complementarias, como una capa de asfalto fonoabsorbente. Baste mirar las noticias en diferentes periódicos que aparecen en los buscadores de internet sobre esta materia para concluir que en un 85 % la adopción de estas medidas no satisface a casi nadie.  


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