Pantallas acústicas. No son la panacea
Pedro Luis Rico Cerdá.
Técnico en medición de la contaminación acústica y profesor
colaborador del instituto Valenciano de seguridad y emergencias en
esta materia.
Después del anuncio del Ministerio de Fomento en referencia a la
instalación de pantallas acústicas en los márgenes de la Autovía
A-31, a su paso por Petrer y en las zonas donde existen núcleos
residenciales, me gustaría aportar mi humilde opinión como vecino
de Petrer y técnico en contaminación acústica para aclarar y
puntualizar algunos aspectos, y que el vecino/a de Petrer afectado
este algo más informado sobre la eficacia o no de la instalación de
estas denominadas pantallas anti ruido o pantallas acústicas.
Dicho
esto, hagamos una pequeña introducción: (seré muy simple para que
se pueda entender) El ruido es un conjunto de ondas aéreas que
viajan por el aire, es energía sonora y como tal “la energía ni
se crea ni se destruye, solo se transforma”. Esas ondas sonoras,
viajan por diferentes medios (aire, agua, hormigón, madera, metales,
etc..) y por tanto se propagan en función del medio.
En el caso que
nos ocupa, son ondas sonoras que viajan por el aire y se trasmiten a
las edificaciones colindantes al no existir entre la fuente
productora del ruido (el tráfico) y la fuente receptora (los
vecinos) algo que las intercepte, las absorba o las refleje. Una
instalación de pantallas de hormigón, cristal, plástico o
cualquier otro tipo, hace que las ondas, el ruido, choque contra esa
pantalla, y si bien parte de esa onda queda absorbida, el resto, se
refleja y sale despedida en dirección contraria.
Ejemplos: “un haz
de luz que choca contra un espejo y se refleja en dirección
oblicua”. “el eco, cuando gritas en un barranco, y escuchamos
nuestro grito de vuelta” Parte de las ondas de sonido se absorben
en la pantalla, parte se reflejan lejos de la pared y parte se
transmiten o continúan “su camino” a través del aire, “La
mayor parte va por encima de la barrera y se difracta, llegando al
receptor”, es decir, a los oídos de los residentes.
En teoría,
las barreras acústicas tienen sentido, ya que la construcción de un
muro de hormigón gigante u otro tipo entre la carretera y la
propiedad cercana bloquea el ruido al otro lado de la pared, pero
justo al lado de esa pared!!!, las edificaciones que se encuentren
por encima no van a notar absolutamente nada la reducción
En la
imagen se puede observar más claramente: En gris se observa la
atenuación del ruido, y en color amarillo las ondas sonoras han
seguido “viajando” Por tanto, para reducir el ruido de las
edificaciones distantes y elevadas de la Autovía A-31, habría que
colocar pantallas tan altas como elevada están las viviendas. ¿Qué
altura deberían tener unas pantallas a la altura de la Molineta,
teniendo en cuenta la elevación desde la propia autovía a la zona
residencial? Y en la zona de la calle San Hermenegildo?
No dudo
en absoluto de los técnicos del Ministerio de Fomento, faltaría
más, tampoco de la voluntad de los políticos de Petrer para ayudar
a nuestros convecinos pero sí deberían hacerse rigurosos estudios
previos y valorar el montante económico de su instalación y el
resultado que pueda ofrecer, además de valorar junto a esta medida,
otras complementarias, como una capa de asfalto fonoabsorbente. Baste
mirar las noticias en diferentes periódicos que aparecen en los
buscadores de internet sobre esta materia para concluir que en un 85
% la adopción de estas medidas no satisface a casi nadie.







