Un paso “pa´Lante” y dos pasos “pa´Tras”
No pretendo entrar en un debate político, ni me parece
fructífero. Solo intento conocer algo tan significativo como son
los entresijos de la salud del ser humano y del planeta. La Unión
Europea reclama a España, al igual que al resto de países
comunitarios, reducir las emisiones contaminantes de los vehículos.
Sin embargo, como norma casi habitual andamos en enfrentamientos
ideológicos, lo que consigue retrasar compromisos adquiridos. La
reducción de emisiones se debe plantear de forma urgente. La
contaminación necesita de profesionales con miras superiores, con
un gran pacto de Estado que trascienda intereses y voluntades
partidistas. Como también otros asuntos significativos que no deben
retrasarse: el cambio climático, la deforestación, la protección
del medio marino, el reto económico, la sanidad, la educación, la
territorialidad, las pensiones mínimas, la vivienda, la precariedad
laboral, la violencia de género o el maltrato animal.
Ninguna
política debe estar legitimada para trivializar con el bienestar de
la ciudadanía y del mundo. La contaminación con
micro-plásticos se ha extendido por los rincones de la Tierra
y, por primera vez, han encontrado partículas concentradas en
muestras de hielo en Canadá. Una expedición científica recorrió
entre el 18 de julio y el 4 de agosto de 2019 el llamado Pasaje del
Noroeste, en el Ártico canadiense, sacaron partículas de plásticos
en las muestras de hielo perforadas.
El hallazgo de la expedición,
financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados
Unidos y la Fundación Heising-Simons, lo recoge el artículo
publicado en Science Advances (14.08.2019), constata la presencia de
micro-plásticos en océanos, agua potable, animales y regiones de
todo el mundo. La industria cárnica, al menos, reconoce que no solo
afrenta los derechos de los animales sino que va contra la salud
humana y contra la salud del planeta.
Formamos parte de un todo
indivisible por más que ciertos intereses actúen como si fuera lo
contrario. Si no hay un equilibrio entre las personas y el mundo, y
es evidente que no lo hay, ambos terminarán, queramos o no,
lamentablemente, autodestruyéndose. La contrapartida es, si
queremos favorecer nuestra salud debemos aprender a cuidar de nuestra
energía y, en consecuencia, cuidar la naturaleza. Aunque no se
quiera reconocer, o no ser conscientes del problema, un sector de la
sociedad está preocupado, parece que no se buscan soluciones a lo
que se nos viene encima. Es la otra cara de las lamentaciones, que
conduce a una desmedida gestión como si fuera una invasión de
termitas que se comen una casa por dentro.
Los científicos y
los doctores advierten de los grandes problemas. Es evidente que en
Europa no cabe toda África. Nadie desea una irrupción máxima que
sería insostenible, pero se puede garantizar la seguridad de las
personas que se lanzan al mar. Europa, tiene el compromiso quiera o
no, de atender, controlar y regular la entrada y salida de personas,
sin mirar hacia otro lado, somos conocedores de que existe un grave
problema, una crisis humanitaria. Sin rumbo certero y timón firme no
se alcanza la eficacia que exige tal desafío.
La respuesta de los
gobernantes a tan profundas situaciones, no puede ser la inactividad
política y social. Y la no violencia para con los animales es ya,
además, una urgencia medioambiental. La ingesta de carne debe
reducirse, sustituyéndolo por vegetales. Pero todo indica que se da
un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Lo dijo Aristóteles, en
su ética sostuvo que la virtud estaba en el punto medio entre dos
extremos.







