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viernes, 18, septiembre, 2026
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Un paso “pa´Lante” y dos pasos “pa´Tras”

Un paso “pa´Lante” y dos pasos “pa´Tras”

No pretendo entrar en un debate político, ni me parece fructífero. Solo intento conocer algo tan significativo como son los entresijos de la salud del ser humano y del planeta. La Unión Europea reclama a España, al igual que al resto de países comunitarios, reducir las emisiones contaminantes de los vehículos.

Sin embargo, como norma casi habitual andamos en enfrentamientos ideológicos, lo que consigue retrasar compromisos adquiridos. La reducción de emisiones se debe plantear de forma urgente. La contaminación necesita de profesionales con miras superiores, con un gran pacto de Estado que trascienda intereses y voluntades partidistas. Como también otros asuntos significativos que no deben retrasarse: el cambio climático, la deforestación, la protección del medio marino, el reto económico, la sanidad, la educación, la territorialidad, las pensiones mínimas, la vivienda, la precariedad laboral, la violencia de género o el maltrato animal.

Ninguna política debe estar legitimada para trivializar con el bienestar de la ciudadanía y del mundo. La contaminación con micro-plásticos se ha extendido por los rincones de la Tierra y, por primera vez, han encontrado partículas concentradas en muestras de hielo en Canadá. Una expedición científica recorrió entre el 18 de julio y el 4 de agosto de 2019 el llamado Pasaje del Noroeste, en el Ártico canadiense, sacaron partículas de plásticos en las muestras de hielo perforadas.

El hallazgo de la expedición, financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos y la Fundación Heising-Simons, lo recoge el artículo publicado en Science Advances (14.08.2019), constata la presencia de micro-plásticos en océanos, agua potable, animales y regiones de todo el mundo. La industria cárnica, al menos, reconoce que no solo afrenta los derechos de los animales sino que va contra la salud humana y contra la salud del planeta.

Formamos parte de un todo indivisible por más que ciertos intereses actúen como si fuera lo contrario. Si no hay un equilibrio entre las personas y el mundo, y es evidente que no lo hay, ambos terminarán, queramos o no, lamentablemente, autodestruyéndose. La contrapartida es, si queremos favorecer nuestra salud debemos aprender a cuidar de nuestra energía y, en consecuencia, cuidar la naturaleza. Aunque no se quiera reconocer, o no ser conscientes del problema, un sector de la sociedad está preocupado, parece que no se buscan soluciones a lo que se nos viene encima. Es la otra cara de las lamentaciones, que conduce a una desmedida gestión como si fuera una invasión de termitas que se comen una casa por dentro.

 Los científicos y los doctores advierten de los grandes problemas. Es evidente que en Europa no cabe toda África. Nadie desea una irrupción máxima que sería insostenible, pero se puede garantizar la seguridad de las personas que se lanzan al mar. Europa, tiene el compromiso quiera o no, de atender, controlar y regular la entrada y salida de personas, sin mirar hacia otro lado, somos conocedores de que existe un grave problema, una crisis humanitaria. Sin rumbo certero y timón firme no se alcanza la eficacia que exige tal desafío.

La respuesta de los gobernantes a tan profundas situaciones, no puede ser la inactividad política y social. Y la no violencia para con los animales es ya, además, una urgencia medioambiental. La ingesta de carne debe reducirse, sustituyéndolo por vegetales. Pero todo indica que se da un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Lo dijo Aristóteles, en su ética sostuvo que la virtud estaba en el punto medio entre dos extremos.       

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