La historia de BenBen o de cómo todo gato merece una segunda oportunidad
Gatitos en apuros / En 2016, se hacía viral la historia de BenBen. Apodado como “el
gato más triste de Internet” por la expresión que sus párpados
caídos le concedían a su rostro, este felino de color anaranjado se
encontraba en un refugio de animales de Canadá con las horas
contadas para recibir la eutanasia.
Presentaba lesiones en la columna
vertebral (se pronosticaba que no volvería a caminar), profundos
rasguños y una oreja prácticamente seccionada, heridas
probablemente infringidas por otro animal más grande que él. Aunque
había sido adoptado, su primera familia humana lo había devuelvo
debido a los costes veterinarios asociados a su recuperación. El
refugio de animales lo calificó como “no adoptable” y decidió
practicarle la eutanasia.
Sin embargo, un día antes, por primera vez
en su vida, a BenBen le sonrió la diosa Fortuna. La veterinaria
Sandy Windover y su pareja decidieron hacerse cargo de él y
proporcionarle, esta vez sí, un hogar definitivo. Sus progresos se
han podido seguir a través de las redes sociales (este gato
mediático cuenta con su propio perfil en Instagram con 542.000
seguidores y su historia, entre otras, fue recogida por el documental
de Netflix Cats. The mewvie).
Al poco de llegar a su nueva casa,
BenBen ya comenzó a mostrar gestos de agradecimiento y cariño y a
sentir la confianza suficiente para inspeccionar el lugar. BenBen
solo necesitaba un rinconcito donde sentirse seguro y aceptado tal
como era.
Ahora, es un gatito feliz que, aun con dificultades, puede
caminar. Es cierto que aún padece algunas secuelas derivadas de sus
antiguas heridas, pero ¿quién no tiene alguna secuela? BenBen tan
solo ha puesto rostro a una historia que, desde Gatitos en Apuros,
sabemos que se repite más de lo que nos gustaría: la de muchos
gatitos que esperan con entusiasmo a que alguien les brinde una
segunda oportunidad.
Por favor, si te decides a adoptar, no te dejes
llevar por prejuicios o estereotipos (si es joven o adulto, si es
blanco o negro, si es “adoptable” o “no adoptable”). Si lo
haces, estarás desperdiciando dos oportunidades: la de ese gatito
que descartaste y la tuya de conocer alguien que te puede cambiar la
vida.