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viernes, 18, septiembre, 2026

Pandemia y personas mayores. Otro punto de vista

Pandemia y personas mayores. Otro punto de vista

CONCHA DE JUAN-GUTIÉRREZ ROMÁN Psicóloga-Gerontóloga del Ayto. de Petrer

En plena pandemia escribí un artículo en el que sugería algunas ideas sobre cómo gestionar, desde el punto de vista de los mayores, el miedo y la incertidumbre durante el estado de alarma que atravesábamos. Hoy quiero reflexionar sobre el aspecto más social del miedo, sobre cómo hemos aceptado colectivamente la llamada “sanidad de guerra” con sus hospitales de campaña, que se prefiera atender en un hospital a un paciente no por su gravedad sino por años de vida recuperables, que se manejen en   los hospitales protocolos de triaje (elección) que excluyen a personas dependientes, con discapacidad o mayores de 80 años, cómo hemos visto morir a miles de ancianos en residencias de mayores por falta de asistencia hospitalaria etc,. 

La traducción personal es sentir dolor, tristeza, estrés, ansiedad, miedo, a enfermar, a no recibir el tratamiento adecuado, a que no te asistan en el hospital si lo necesitas, a enfermar solo en tu casa sin un familiar que te cuide, a no tener un respirador para ti por su escasez,  adoptando una actitud de resignación, de conformismo, de no quejarse, de miedo por si pierdes la plaza de la residencia, por si no eres atendido correctamente, por si te dejan aislado…

De la indefensión hemos llegado a aceptar que un paciente de cierta edad, ya ha vivido lo  suficiente, que como es probable que no supere el tratamiento, es preferible atender a una persona más joven con toda la vida por delante y mayor probabilidad de recuperarse. El lema es “si no hay para todos, salvad a los mejores” En esta pandemia hemos asistido a la vulneración de muchos derechos de las personas mayores. Resulta paradójico que en un mundo tan avanzado como el nuestro, que lucha activamente contra la discriminación racial, o por razones de sexo, estemos sufriendo la discriminación por razón de  edad.

Pues bien, hay algo más que hacer aparte de resignarnos, aceptar estas decisiones y normalizar la sanidad de guerra”. Las personas mayores somos “personas”, no pacientes, protagonistas activos de la sociedad, sujetos con derechos, con el derecho supremo a la vida, a decidir cómo vivir y respetar nuestras decisiones, a la salud, con derecho a recibir el tratamiento que dignamente merecemos, con derecho a ser tratados en igualdad de condiciones, con derecho a morir dignamente.

Hemos de saber que hay mucha legislación internacional y nacional que reconoce los derechos de las personas mayores y en la que poder ampararnos para exigirlos: la ONU, el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo, la legislación española (CE Art. 14…). Toda la sociedad somos corresponsables, no solo las familias, ni siquiera los políticos pero no perdamos el tiempo, hay que reaccionar ¡YA! Octubre está a la vuelta del verano. 

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