La democracia (bien o mal entendida)
PEDRO LUIS RICO CERDÁ
En una sociedad que se ha dotado de un sistema democrático igual
y libre, la disensión de ideas políticas no solo es algo legal,
sino que es necesario pues construye una sociedad multicolor que la
hace más grande y rica.
Pensar diferente es bueno, aportar puntos de
vista distintos es enriquecedor, ser libre para opinar es fundamental
y cuanta más gente piense diferente mejor. Se establece en nuestra
Constitución Española en su Titulo I, Capítulo Segundo artículo
16 que … “Se garantiza la libertad ideológica”.
Por contra la
represión de este derecho es la negación de la libertad de realizar
actividades políticas y sociales a una parte de la población por
parte de las autoridades públicas. Habitualmente se ve acompañada
por violencia, tanto legal como informal.
La fuerza del ejemplo de
quien sufre esa violencia hace que, por temor, el resto de la
sociedad se reprima a sí misma en el ejercicio de la libertad, que
queda así anulada para todos, excepto para el poder y para aquellos
en cuyo beneficio se realiza la represión. En el tiempo que vivimos
y en el ámbito territorial del que escribe estas líneas, comienzan
a vislumbrarse gestos de esa represión “informal” bien sea por
ese “poder” que dan las mayorías absolutas o bien por el miedo a
perderlas.
En cualquier caso son las personas que ostentan el poder
quien la ejercen y eso dice mucho de ellas. Decía y dice mi padre
que “Si has hecho mil, y no haces una, no has hecho ninguna”,
Puedes ser una persona ejemplar en toda tu vida laboral, con tu
familia y amigos, pero si disientes del poder político establecido,
y sobre todo públicamente comenzarás a verte envuelto en una ola de
desprestigio, de persecución y de amenazas veladas a tu familia y a
tus jefes.
El ejercicio del poder cambia a las personas y en
ocasiones se sienten “indignadísimos” con tu trabajo (paradójico
que antes de disentir políticamente seas el mejor) sigues trabajando
y empujando, tú no has cambiado, sigues siendo el mismo en todos los
ámbitos, lo único que hace tiempo te diste cuenta que el poder
absolutista no iba contigo y comienzas a dar tu opinión
públicamente.
Somos libres e iguales, unos más progresistas que
otros pero ojo¡¡ Ell@s no comenten errores, lo hacen todo bien, no
opines diferente, no les lleves la contraria, no les cambies su paso,
estarás perdid@. Un ciudadano libre de Petrer.