Cáritas (for ever)
Aunque no soy una persona “creyente” (suelo decir que solo
creo en mis propias limitaciones, porque de ellas sí tengo certeza),
no dejo por ello de valorar la trascendente labor que realizan
organismos que bajo una orientación religiosa, están comprometidos
con el Bien Común; y yo, que me considero un anónimo activista de
dicho Bien Común, coincido en considerar que estas organizaciones
que actúan al pie de una cruz, son imprescindibles para
complementar, cuando no para sustituir, la responsabilidad de ciertas
tareas de cualquier Gobierno cuando se trata de atender necesidades
básicas contrastadas, que afectan a grupos sociales a quienes la
fortuna le ha sido esquiva en un momento o en gran parte de sus
vidas.
Suelo guardar recortes de prensa, que releo de tarde en tarde
en función de momentos emocionales que me incitan a ello; y hoy,
encuentro una entrevista al presidente de Cáritas en 2012, Sr. Del
Río, que manifiesta y pone en valor un asunto que pudiera pasar
desapercibido para quienes leen de una manera “distante” el hecho
que se destaca. Esta persona, aparte de otras muchas cosas, dice:
“nosotros tenemos un observatorio con información real”, para
continuar más adelante… “Yo, de opiniones no vivo. Me importan
las realidades y eso es lo que, en Cáritas, conocemos muy bien”.
Su afirmación no admite duda alguna. En síntesis, viene a decir:
Desde el conocimiento real a la acción. No se especula, no hay
espera, nadie se para en detalles, no se opina, no se dilata la
acción por trabas burocráticas, ni se invocan demoras a la espera
del placet del mandamás. Sencillamente y sin demora, se actúa. Y se
actúa por una poderosa razón: El hambre no espera y está ahí
presente en muchos estómagos que tienen en su DNI cualquier fecha de
nacimiento, cualquier origen, cualquier identidad.
Como tampoco
esperan la carencia de otros medios imprescindibles para llevar una
vida con un mínimo de dignidad, esos medios que son considerados
como “necesidades básicas”. Por ello, Cáritas o, mejor dicho,
las gentes que hacen que Cáritas esté ahí en la lucha para paliar
la pobreza, me merecen el mejor de mis reconocimientos. Pero como lo
que diga este ciudadano no deja de ser una opinión y Cáritas de
opiniones no vive, como dice su presidente, planteo ante la opinión
pública y para que llegue a quienes tienen en su mano el hacerlo, la
creación de un Instituto municipal de Bienestar Social, que
integrara a los organismos que actúan en nuestra población, con esa
honrosa finalidad de atender necesidades sociales inmediatas.
Dicho
Instituto, que debería de funcionar con autonomía, pero con fondos
públicos (también privados) alimentados desde el Presupuesto
Municipal, evitaría las trabas burocráticas en la que se escudan
algunos responsables a la hora de dar visibilidad e inmediatez a la
solución de cualquier problema de carencia de alimentos, medicinas,
material escolar, energía, etc. Es esta, una opción viable que, con
ganas de trabajar, puede estar en funcionamiento antes del 2021,
siempre que se elabore un Reglamento que salvaguarde la eficacia y
transparencia de dicho Instituto y, a la vez, sea incluida en los
Presupuestos Municipales de este próximo año alguna partida inicial
(que coadyuve a tal fin).
Ahí tendríamos la ciudadanía y quienes
nos gobiernan, un instrumento eficaz asistencial y un observatorio
real de nuestra inmediata convivencia social que ayudaría en la
misión inaplazable de no dejar atrás a ningún ciudadano, máxime
teniendo en cuenta los meses próximos, en los que se viene
anunciando un agravamiento del deterioro laboral y económico para
muchas familias de Petrer.