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viernes, 18, septiembre, 2026
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El debate económico que necesitamos

El debate económico que necesitamos

Nuestro colaborador, el profesor Enrique Lluch, ha escrito un nuevo libro (“Una economía para la esperanza”) en el que no solo propone cambiar el actual paradigma económico por otro orientado al servicio de las personas y la sociedad, sino también cómo empezar a hacerlo.

Firme defensor del debate, el diálogo y, sobre todo, de la búsqueda de nuevos consensos, su libro pasa por todos los asuntos económicos claves como el crecimiento económico, el mercado, el papel del Estado, las empresas y las finanzas. Parte del pensamiento dominante en los últimos siglos, que conoce bien dada su faceta docente, para plantear las nuevas formas de enfocar esas cuestiones y encontrar alternativas más humanas y sostenibles, dado su dominio de la Doctrina Social de la Iglesia y su constante preocupación por introducir la ética cristiana en la ciencia económica.

Su crítica al crecimiento económico, como utopía y único guía de la economía, resulta brillante, entre otras cosas, por el esmero en que recoge las alternativas que se han venido teorizando en las últimas décadas como el desarrollo sostenible, el decrecimiento o el progreso social (el bien estar y la prosperidad inmaterial). Pero su opción es por el bien común, por una economía de la suficiencia donde todas las personas puedan vivir con arreglo a su dignidad.

Más que elaborar un modelo teórico e ideal, su apuesta es la de construir una referencia mental compartida con personas e instituciones capaces de aprovechar las oportunidades para reorientar la actividad económica y superar las graves carencias conocidas y que tantos tratados y análisis han llenado.

De ahí que ponga su empeño en hablar de estructuras e instituciones virtuosas con vocación universal, de dejar los debates estériles y encaminarse a garantizar que todas las personas de hoy y del mañana tengan suficiente para vivir con dignidad.

En su opinión, el foco no está en si es mejor el capitalismo, la economía del mercado o el socialismo, incluso en cómo mejorar o humanizar la economía actual, sino en superar los presupuestos actuales, el “economicismo reinante” para poner la economía en su lugar, al servicio del bien común.

La obra resultante, de ágil lectura, fortalece la esperanza en otro mundo, sobre todo, otra economía posible, gracias a su estilo didáctico y propositivo. Pero, sobre todo, es un motivo más para plantear el debate, para alentar la conversación e iniciar la conversión, también económica.
HOAC

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