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viernes, 18, septiembre, 2026
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Hermano

Hermano

Adrián Agulló Talaya.
Único, Valiente, Complejo y ahora libre… Un capullo puro, como diría mi tía. Alejandro, me dieron la decisión de ponerte el nombre, y no podía no elegir cuál sería tu última frase, POR FIN SOY LIBRE. Odiaba tener que cuidar de ti. Si hacía teatro, tu también, si pintaba, tu también… Con el tiempo me di cuenta de que, simplemente, era un modelo a seguir, que, simplemente, era tu hermano mayor.

Eras cabezón, cosa que nos trajo muchos dolores de cabeza, pero también hizo que hicieras en todo momento lo que querías. Te lo venías pasando todo por el forro, cosa que, ahora, admiro de ti. Si tenías que pegarte por defenderme, lo hacías, si tenias que entrar al mostrador del chino para que te devolvieran el dinero lo hacías también.

En Caudete, no tenían que ser otros más que nosotros a los que les pícara la sarna, yo, sin poder moverme, apoyado en mamá y tú con sarpullidos, jugando a la pelota en la sala de espera del médico. Puede que yo no fuera tan de campo como tú. Emprendedor desde bien pequeño, con dos cajas y cuatros hilos, montó su empresa de pulseras en el parque. Con ceras de pintar y una aguja de bordar, probó a ser tatuador…a los cuatro años. Peluquero cortando flequillos desiguales con las tijeras del cole e incluso médico forense. Éramos tan distintos y en el fondo tan iguales…

Mientras yo, como un tonto me hacía ilusión entrar al colegio, a ti, tenían que cerrar puertas y ventanas para que no te escaparas. Sin saberlo, dabas una pista de cómo eras, nadie podía pararte. Aunque cada uno a su manera, el amor por nuestra madre era el mismo. Nunca le faltó un regalo, unas flores o unos de tus dibujos abstractos, cosa que ahora pienso y nunca me pagaste tu parte. Te lo perdono. La pasión por la moda. Nuestro pasillo se convertía a escondidas de nuestro padre, pero con orgullo para las vecinas, en toda una pasarela, glamour, lujo, elegancia…

La categoría es, vístete como tu madre. Ya fuera el vestido de novia, el de dama de las fiestas o una toalla, todo era válido para el momento. En octubre llegaban las fiestas o lo que es lo mismo… el playback. Ya fuera solo, acompañado o disfrazado, eras la estrella del show, eso sí, ensayos, pocos. Ya fuera con Annia y María haciendo de David de María o con Sergio haciendo de Pimpinela, solo se te veía a ti. Con el abuelo hacías lo que querías, salías corriendo o lo convencías para que te comprase lo que quisieras, ir a comprar habas y llegar con la bolsa vacía porque las revendías.

No había almuerzo popular, barraca, fiesta o partido del Eldense donde no quiera llevarnos. Con la abuelita… hotel Kactus, hotel Europa y, sobre todo, el Benidorm Palace, pero ya era cuando la abuelita colgó las pezoneras como vedette. No hubo manera de que nos comprase la moto eléctrica a pagar en 56 mensualidades que le vendían en las reuniones. La tía, para la tía éramos sus sobrinos. Barcelona, Mallorca, Agua Dulce o Agua Salá, el concierto de 3+2. No podía hacer planes sin nosotros. A, A2, A3. Adrián, Alejandro y Annia.

Puedo decir que, aunque lo pasé muy mal y vosotros os descojonásteis, es el tatuaje que llevo con más orgullo, de momento es el único que tengo. Éramos 3 y aunque le digamos prima, ella es hermana, nosotros sus tetes. Sin saberlo éramos los súper3. Pero no queda ahí la cosa, nuestros primos de Caudete, los querías a todos, pero idolatrabas a Miguel y a Manuel, y es que ellos como tú, son todo amor. Ya no estarás físicamente el día que, por fin, pueda salir como Capitán, o el día que me case, o el día que Christian y yo nos traigamos a “la Panchita con el ponchito”, como decías por hacer rabiar.

Espero que los tres que estáis arriba lo veáis todo. No te preocupes de mamá, porque, como siempre, voy a estar a su lado para ayudarla, darle esos empujones que tú le dabas. He preguntado a tu mejor amiga, Tatiana, qué canción es la tuya y ella, como yo, dijimos lo mismo. No hay ninguna porque todas te representan.

Los “posits” los hemos puesto pero los cubatas ya llegará el día que volveremos a tomarnos uno juntos. Quiero que sepas que amor y cariño no te han faltado nunca, ni te van a faltar. Por eso sólo te pido una cosa, que nos envíes todo ese amor durante el tiempo que nos quede aquí, y abuelita, tiene que ser mucho. Alejandro, te puse el nombre y hoy te digo que vueles, bien alto, sé LIBRE, sé tu mismo, tal y como quieras ser.

Único, Valiente, Complejo y por siempre LIBRE. Alejandro, ahora que has decidido acabar, es cuando empieza un nuevo tú.
Te queremos.
En memoria de Alejandro Agulló Talaya.

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