Ha sido la comparsa de Moros Viejos la que el pasado sábado, tras dos años de ausencia festera, comenzó la cuenta atrás de nuestros Moros y Cristianos. Con un acto unido a la celebración de los doscientos años de su fundación, la familia de quien fuera su primera Abanderada (I9O5) la “Tia Ramona”, que en el año del Centenario de este acontecimiento (2OO5) quiso ofrecerle la fiesta, ostentando la “Capitanía” tres de sus descendientes, esta vez donó una nueva bandera a esta comparsa.
Si la ilusión de esta familia está fuera de duda, creemos que también puede estar influen- ciada por el recuerdo a quien fue la primera Abanderada de nuestras fiestas que, como dijo el sacerdote en su bendición, seguro que allá donde se encuentre rezumará de satisfacción viendo que su recuerdo perdura entre sus descendientes.
La nueva bandera fue portada desde el domicilio de su Madrina, Feli, nieta de la “Tía Ramona”, por la Abanderada, Mari Rico, junto a su Capitán, Pepe Rico, y su Rodela, Enoé Díaz, escoltados por la comparsa de Moros Viejos y un buen número de invitados acompañados por la banda de música Virgen del Remedio. Cuando los Cargos Festeros, junto a la Madrina, llegaron a la replaceta de la ermita y comenzó el volteo de su campana, unido a los aplausos de los que allí se encontraban, a más de uno/a se le nublaron los ojos y hasta parece que San Bonifacio murmuraba: “Aquí está otra vez mi fiesta”.
Acabada la ceremonia de la bendición de la bandera y tras las felicitaciones sobre todo a su Madrina, que estaba desbordada por el acontecimiento, todo el séquito que compone la fiesta, festeros e invitados, a los sones nuevamente de la banda de música Virgen del Remedio, se dirigió al local social de la comparsa donde tuvo lugar un abundante refrigerio y donde las conversaciones giraban en torno a las próximas fiestas que, a partir de ya, van a ser una sucesión de actos, celebraciones, puestas al día de comparsas, movimiento de cuartelillos…, hasta llegar a la eclosión festera que, con las precauciones pertinentes, auguran una fiesta cargada de emotividad por la tensión que provoca nuestra acumulada espera.
Felicidades pues, por este primer acto festero, a los Moros Viejos, a sus Cargos Festeros Mari, Pepe y Enoé y, cómo no, a la familia Gil-Tortosa que, tras dos años de ausencia festera, habéis abierto la espita de nuestra fiesta de Moros y Cristianos con este acto tan festero y emotivo que nos habéis ofrecido.
Antolín