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jueves, 17, septiembre, 2026
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Gallo Alfa    

Por: VICENTE POVEDA LÓPEZ

Desde que el ser humano existe, siempre ha habido alguno gallo perturbado que trata de imponerse sobre los demás. Son machos enardecidos, trepados en la cima de sus altos tronos, alzando muy tiesa la cresta, con los espolones tensos, cacareando cada vez más fuerte, a ver quién llama más la atención, quien tiene más poderío y llega más lejos en sus atrocidades. El imbatible recibe aplausos y le vociferan como si fuera un héroe. En fin, un auténtico sujeto, con un exceso de testosterona que se impone a base de enredos y quimeras, dejando tras de sí un reguero de sufrimiento y dolor.

Son terribles historias de ciertos sucesos humanos que rayan la ridiculez y el infantilismo, ante un nivel de empacho y maldad. El catalogó es variado: tirano, maltratador, pederasta o profanador. El llamado gallo alfa, es el sujeto que no da titulares, pero anda por casa, no suele salir en las noticias, porque sus acciones, aunque cruentas sabe encubrirlas de puertas adentro, mantiene una pandilla de pollitos, que en minoría de edad mental adolecen de torpeza para ejecutar sus fechorías. Pero, quien no da la cara está ahí, oculto, con palabrerías y ofensas, unas veces hiriendo, otras fastidiando, pero siempre siniestro e impasible. La novela del irlandés Oscar Wilde (1854-1900) titulado El retrato de Dorian Gray lo puntualiza adecuadamente: –La vida es demasiado corta para cargar con el peso de los errores ajenos-.             

Intenta pasar desapercibido, aunque se hace notar, ya que es como si entrase en las venas, a las arterias, directamente al corazón del sistema. Sabe irritar desde adentro hacia afuera. Alcanza el centro sin pasar por la periferia, por lo que da un horrible espanto. Un gallo mastodonte con patas cortas que finge ser gracioso, con una preparación casi rasa en humanidades. Es inaceptable cualquier forma de violencia, en particular, cuando lo manifiesta el gallo alfa y sus acólitos para mantenerse en un poder imaginario y grotesco. Lo más ridículo que le detectamos, es que busca eliminar de la tierra el agraciado canto del gallo, que como sabemos, es la honra que se haya hecho jamás a la aurora. Prescindir del elogio es dejar el camino libre a los sujetos que viven de levantar falsos testimonios de la vida.  

El gallo alfa muestra su poderío y presiona, y sigue presionando sin límite para auto-convencerse de su preponderancia, por lo que cacarea a voz en cuello durante la recepción. Su tozudez, parece que no le permite pasar página, pues, su deseo es que le rindan pleitesía, de lo contrario, pollos a la brasa, es decir, la humillación hacia las personas. Haría mejor relajarse para dejar en paz al resto de la humanidad. Es un gallo excitado y a la vez aletargado, que daría risa si no fuera por el suplicio y menosprecio que causa a los más débiles, como a la lasitud femenina. También, acertó en sabiduría Oscar Wilde, al expresar: –Solo la gente mediocre luce su ingenio en las comidas-.

Confiemos que “Sant Bonifaci” le deje ronco, que su excelsa mirada de enamoradiza paz le achique la cresta, le disipe la opacidad de sus plumas y que de un puntapié le distancie del corral que nunca poseyó. El gallo alfa no es altivo, ni es clarividente como suele insinuar, ni puede controlar la balanza, ni tan siquiera ameniza. Un filósofo griego afirmaba que lo actual es siempre anterior a lo potencial, según los iniciales tratados de El desafío de Aristóteles. Ética a Nicómaco: –

Cualquiera

puede ponerse furioso… 

eso es fácil.

Pero estar furioso

con la persona correcta,

en el momento correcto,

por el motivo correcto,

y de la forma correcta…

eso no es nada practicable. 

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