Por: Antonio Abellán Iniesta/ Ventura Francés Peñataro
Pensionistas (Integrantes de la Plataforma de Pensiones de Petrer-COESPE)
Estamos cansados de escuchar “insostenibilidad” cuando se trata del Sistema Público de Pensiones (SPP). Utilizan todos los medios de propaganda (que son la mayoría de los medios de comunicación generalistas), desinformando, mintiendo, para convencer a la ciudadanía de la inviabilidad de nuestro SPP. Además, también insisten en que las pensiones son una rémora para la economía del país y que por tanto no hay otra alternativa que desmantelar y privatizar el sistema , que es lo que hacen y han hecho en cada reforma desde hace décadas.
Veamos la falsedad de estos mensajes. Hagamos pedagogía y demos luz con datos más objetivos:
1. La sostenibilidad a muy largo plazo de las pensiones públicas va a depender de una variedad de factores que ahora mismo es difícil preveer. Sin embargo, en la última reforma y dado que se aumentan los ingresos del sistema, según estimaciones fiables (incluso del mismo Gobierno) la sostenibilidad está garantizada hasta 2050. No obstante, seguimos exigiendo se cumpla la ley, en vigor desde el 1/1/22, y se lleve a cabo la auditoria de la Seguridad Social. Conoceríamos, con datos reales, el monto total de fondos desviados de la caja de pensiones para cubrir otros gastos (gastos impropios les llaman), quedando así demostrada la viabilidad a largo plazo del sistema.
2. Los poderes económicos, como la banca, fondos de inversión, aseguradoras, el Banco de España, etc., principales interesados en la privatización de nuestras pensiones, siguen lanzando mensajes catastrofistas, mintiendo y desinformando a través de sus medios de comunicación. Por ejemplo, el BBVA afirmaba que se perderán 200.000 puestos de trabajo como consecuencia de la aprobación de la última reforma de pensiones. El Banco de España rebaja la falsedad a 80.000. El periódico El Mundo habla de 117.000 y la AIRef se posiciona en 33.000. Esta es la munición mentirosa que se gasta esta gente para dividir al movimiento obrero, a los pensionistas y así conseguir que nos retiremos de las calles y plazas. En realidad lo que buscan es que en el futuro las pensiones publicas sean meramente asistenciales y controlar el dinero de los trabajadores para sus apuestas de casino.
3. Los trabajadores, ahora jubilados, no representamos ninguna carga para el sistema económico de este país. Nuestras pensiones se financian con las cotizaciones a la Seguridad Social de los trabajadores actuales. Además, pagamos todos nuestros impuestos como cualquier otro ciudadano (IRPF, IVA, Impuestos municipales, impuestos especiales, etc), excepto la seguridad social ya que no somos trabajadores en activo.
4. Pocos hablan de la incidencia positiva de la factura de pensiones sobre el PIB de este país que supone alrededor de un 15% de ingresos, lo que traducido a cifras supone una aportación a la economía de 190.000 millones de euros anuales (2023). De esta enorme inyección económica los pensionistas devuelven a las arcas públicas en concepto de IRPF alrededor de 13.000 millones de euros. Por otra parte la economía circular no acaba aquí, pues supone un enorme potencial sobre el empleo y genera directa o indirectamente cerca de 4 millones de puestos de trabajo.
5. Tampoco se valora el enorme esfuerzo y sacrificio de los pensionistas en momentos de crisis económica como la del 2008, a pesar de las crueles reformas de pensiones de 2011 (PSOE) y 2013 (PP). Esta crisis supuso condenar al paro a 5.457.000 millones de trabajadores (24%, datos de 2014), pero a pesar de todo ahí estaban, como siempre, los abuelos jubilados amortiguando la crisis creada por los capitalistas sin escrúpulos. Así, mediante la solidaridad familiar, a favor de hijos, nietos, hermanos y excluidos del sistema, salvaron a miles de personas de vivir en la pobreza más absoluta.
6. Como pago a nuestra contribución, no sólo nos bombardean con mentiras sino que siguen con reformas con un claro objetivo de privatizar cuanto antes el sistema público de pensiones. Y aquí tenemos que señalar una medida que nos preocupa especialmente, como es la implantación (segunda parte de la reforma de 2022) de planes de pensiones privados de empresa. Supone detraer del salario del trabajador un porcentaje que irá a manos privadas (banca) y que no cotizará en la Seguridad Social, lo que supondrá menos ingresos en la nómina de los trabajadores y en la caja de pensiones y así ir creando las condiciones para que efectivamente en el futuro el sistema de pensiones público no sea sostenible y los pensionistas de ese momento se encuentren con pensiones de miseria.
En resumen, se trata de poner en valor la contribución a la economía del país de los trabajadores hoy jubilados. De cómo a través de sus cotizaciones a lo largo de toda una vida laboral financian las pensiones de cada momento y de esta forma ingresan una cantidad ingente de fondos en el sistema económico sin los cuales tendríamos una sociedad diferente, más desigual, con mucha más pobreza y exclusión social.
No nos queda otra, por tanto, que seguir en las calles y plazas (pensionistas actuales y futuros) peleando por frenar los objetivos de esa agenda neoliberal que no son otros que desmantelar y privatizar nuestro sistema público de pensiones.







