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domingo, 20, septiembre, 2026
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Opinión: La memoria democrática es una deuda pendiente

El pasado pleno se debatió una moción para declarar el 16 de noviembre como Día de la Memoria Democrática Local. La propuesta, avalada por numerosas firmas vecinales, va mucho más allá de una simple conmemoración: es un acto de justicia, reparación y dignidad para quienes sufrieron la represión tras el golpe de Estado de 18 de julio de 1936. La ley de memoria democrática recoge el reconocimiento a todas las víctimas de la guerra civil y la dictadura, y a través de esta iniciativa los municipios de Elda, Monóvar y Petrer conmemoraremos ese día el recuerdo de todas las víctimas. Se ha optado por ese día, porque es el día que más muertes se produjeron entre los tres pueblos. En nuestra ciudad coincide además con el fusilamiento de Rosendo García “Pelele” el que fuera alcalde de Petrer durante la mayor parte de la guerra civil.

La Ley de Memoria Democrática ha declarado “la ilegalidad e ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que, a partir del Golpe de Estado de 1936, se hubieran constituido para imponer, por motivos políticos, ideológicos, de conciencia o creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal, así como la ilegitimidad y nulidad de sus resoluciones”. Sin embargo, muchas víctimas y sus familias siguen sin ese reconocimiento moral que supone esta declaración de reparación. Como Ayuntamiento, tenemos el deber de ayudar a quienes aún desean reconstruir la memoria de sus seres queridos. Y debemos hacerlo con el ejemplo, empezando por figuras como Paco Mollá, cuya vida y obra son patrimonio de Petrer, pero que aún no ha sido formalmente rehabilitado.

La represión no solo se cobró vidas. Prohibió vivir en el propio pueblo, expulsó a funcionarios y maestros de sus puestos, y condenó al exilio, al silencio y al olvido a cientos de personas. Son historias que aún no ocupan las calles y hasta hace muy poco ni siquiera los libros, pero que forman parte de nuestra historia reciente.

Hablar de memoria no es reabrir heridas, es impedir que se repitan. Es reconocer que la violencia y el odio nunca pueden volver a tener cabida en nuestra sociedad. Que ningún joven crea que su ideología le da derecho a silenciar, excluir o agredir a otro. Porque cuando se quiebra la democracia, “todo vale”, y en ese “todo” se cometen atrocidades que jamás deberían haberse producido.

La ley no se ha redactado para distinguir o tratar diferente a las víctimas de un bando o de otro. Pero lo cierto, es que en la realidad esa diferencia aún hoy en día existe. En Petrer, como en tantos lugares, las víctimas de los execrables paseos y de las sentencias sin garantías de los tribunales populares han tenido homenajes, mantienen calles con su nombre, reconocimientos y reparaciones. Pero las víctimas de la represión franquista aún esperan del estado y de la sociedad el más mínimo gesto de reparación. Muchas familias siguen buscando los restos de sus padres, madres o abuelos para poder cerrar el duelo y tener un tumba donde llorarlos. Es a ellos a quienes debemos mirar, en primera instancia. Solo cuando todas las víctimas hayan sido reparadas, podremos decir que hemos cumplido como sociedad. Nadie como las víctimas de un bando, deberían entender el dolor y el vacío que sienten las víctimas del otro.

Por eso, la memoria democrática no va de ideología, tiene que ver con el más puro sentimiento de humanidad. Es el reflejo de una convicción democrática profunda: que la verdad, la justicia y la reparación son la base de una convivencia digna y respetuosa. Petrer no puede permitirse olvidar.

Fernando Portillo Esteve

Concejal de Cultura, Patrimonio y Memoria Democrática

Excmo. Ayuntamiento de Petrer

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