El amor y la amistad que nos unió seguirá vivo en cada momento de la fiesta.
Aunque ya no estén físicamente, su legado perdurará en nuestras vidas.
En nuestra memoria perdura el eco de sus risas y la calidez de sus abrazos.
Aunque sus presencias físicas se hayan ido, sus esencias perduran en cada uno de nosotros.
La muerte no tiene el poder de borrar los momentos vividos junto a ellos.
Aunque ya no desfiléis junto a nosotros, vuestra presencia siempre se sentirá cuando el paso nos marquemos.
Vuestra partida nos enseñará a valorar cada momento y a amar con intensidad mucho más a la Fiesta.
En la eternidad del tiempo, vuestro amor, amistad y recuerdos siempre perdurarán como un legado indeleble.
Que San Bonifacio os arrope bajo su manto y os conduzca a la luz de la eternidad.
José Emilio Albujer Lax







