La fiesta de un festero ausente
Voy a intentar escribir, desde mi “confinamiento” por culpa
del maldito COVID-19, la crónica festera de un festero ausente (la
mía).
Es lunes, 18 de mayo, y la hora es la que, más o menos,
nuestro Santo Patrón San Bonifacio, Mártir, acabada nuestra fiesta,
tendría que estar regresando a su morada. Tengo la sensación que en
mis oidos resuena el tronar de arcabuces que, en su momento final,
suelen efectuar los festeros frente a la misma puerta de la ermita,
esto unido al incesante volteo de su campana que parece -complacida-
estar celebrando la vuelta a casa de nuestro Patrón, tras los cinco
intensos días que Petrer le dedica con su fiesta, que queremos
superar, año tras año. Sin el permiso que creo me daría mi buen
amigo “J”, al que califico de notario de la fiesta en uno de mis
versos a él dedicado, a ello voy.
Terminada la celebración del “Día
del Estudiante” (7 de marzo), mi esposa acomodó en unas bolsas los
trajes de fiesta de mis hijas y nietas y nos fuimos a Alicante a
pasar unos días con ellas, probarse los trajes y hacerles algún
arreglo, si fuese menester, por una modista conocida de la familia.
La fiesta ya comenzaba a tomarse “en serio”. Pero comenzó el
coronavirus a hacer de las suyas. Los trajes se quedaron en las
perchas y las ilusiones por los suelos cuando supimos que la fiesta
se había suspendido por tal motivo. Como quiera que a Alicante llega
la sintonía de Intercomarcal T.V., ésta se convirtió en nuestra
aliada festera y he de confesar que, desde la Noche del Pregón hasta
este momento, me siento eufórico y satisfecho de ver cómo mi pueblo
se ha esforzado para minimizar la enorme frustración que ha
significado el no poder celebrar este año nuestra fiesta de Moros y
Cristianos.
Los que habéis vivido tan de cerca los inconvenientes
que llevó consigo esta suspensión y cómo la habéis superado, no
os podéis imaginar cómo os agradecemos el esfuerzo realizado. Me
estoy acordando del doctor Morán, componente de la comparsa
Berberiscos, con un afecto a Petrer más que demostrado, que cuando
fui a visitarle a su clínica por motivos personales, nuestro
comentario sobre la Fiesta fue que si este año nos habíamos de
conformar con ver los reportajes de ella, el 2021 lo celebraríamos
con doble motivación. En lo que a mí respecta, la he vivido desde
la “globotá, la Misa “a los catorse de mayo” dedicada a
nuestro Patrón, pasando por la Retreta, Entradas, Desfiles,
Procesión, Bajada y Subida de nuestro Santo, Pasacalles… hasta la
petición de Alejandro Canals a San Bonifacio. Todo ello ha pasado
por mi retina a través de T.V. Y he de confesar que mis sentimientos
(soy de lágrima fácil) se han visto alterados más de una vez.
Habré consumido más luz estos días, viendo por T.V las fiestas de
mi pueblo que en todo un año normal; ¿y qué?
Llego al final de
esta atropellada crónica y lo hago recordando la frase que nuestra
Concejala de Fiestas, Ana Tortosa, dijo al presentador Paco Navarro,
de Intercomarcal T.V: “Esta fiesta ya es para el recuerdo pero el
reloj festero ya ha puesto su cuenta atrás y ya faltan menos días
para vivir la ilusión de la del año 2021, con el recuerdo acumulado
de la fiesta de este 2020”.
Por último, mi consideración a los
Cargos Festeros: Capitanes, Abanderadas y Rodelas, que el año que
viene vais a vivir la fiesta con mayor intensidad si cabe, y mi
felicitación a quienes habéis hecho posible el milagro de que,
aquellos que por la circunstancia comentada no hemos podido disfrutar
en nuestro pueblo estos días tan señalados, los hayamos vivido casi
como quienes habéis tenido esa suerte. Visca Petrer i Visca Sant
Bonifaci.







