Juguetes para adultos
Con las fiestas navideñas y el fin de año llega también la
temporada de regalos y ese día que los niños esperan con ansiedad;
o esos días, porque últimamente son dos los encargados de traer
regalos a los más pequeños. Si Papá Noel o los Reyes Magos es una
opción de cada familia, de sus costumbres, tradiciones y valores.
Yo, personalmente, soy más del primero por dos simples cuestiones:
llega antes y es una figura menos ligada a la mitología religiosa.
Personalmente, prefiero la imagen laica de un personaje que trae
regalos para celebrar el solsticio de invierno y el comienzo de un
nuevo año. Pero bueno, no es este el tema del que quería hablarles
hoy. Desde hace unos años, cada vez que llegan estas fechas se habla
del tema del sexismo en los juguetes. Comenzaré dejando clara mi
opinión: no existen juguetes para niños o para niñas, sólo
juguetes y punto.
Hay niñas a las que les gustan las muñecas y
otras a las que les encantan los coches. Hay niños que quieren
robots y otros que quieren juegos de cocina. Ningún padre debería
negarle un juguete a un niño porque no se adapte a un estereotipo
preconcebido y basado en el sexo del menor. Es más, los juguetes que
les interesen a los niños no están revelando nada sobre su futura
orientación sexual, que parece ser el miedo que las mentes más
retrógradas mantienen. Los niños escogen con qué quieren jugar en
base a lo que fomenta su interés y su imaginación.
En ocasiones
esta es una tarea de pruebas y ensayos. Utilizando diferentes
juguetes los niños experimentan y aprenden qué es lo que les gusta
y lo que no. Siempre y cuando los juguetes sean seguros, no somos
quien para poner límites en aquello con lo que quieran divertirse.
Ahora bien, este razonamiento afecta a dos extremos. Si no está bien
decirle a un niño que no juegue con muñecas porque son cosa de
niñas, tampoco está bien decirle a una niña que no lo haga porque
perpetúan en ella un rol sexista.
Esto último es lo que ha sucedido
hace poco en el programa de televisión Masterchef junior, donde se
regaló a dos niños unas tablets y a una niña una muñeca. Tras ser
acusados de sexistas, los responsables del programa explicaron que
los juguetes salían de la lista de deseos de los propios niños,
pero esto no fue suficiente para las voces acusadoras, que pretendían
imponer la igualdad en los regalos por encima de los deseos de los
menores. Todo esto de los roles de género y el sexismo, no debemos
olvidarlo, es cosa de adultos, no de niños.
Ellos no entienden de
eso, no escogen pensando en identidades de género. En ocasiones se
acusa a los comerciantes y publicistas de crear preferencias en el
público, pero no tenemos que olvidar que el márketing busca
incentivar las ventas, no inculcar una ideología. Si ciertos
juguetes se anuncian siempre con niñas o con niños es porque son
sus clientes mayoritarios y esa imagen beneficia a las ventas. Ningún
fabricante alienta a una mitad de la población a no comprar sus
productos por ideología.
No creo que los niños presten demasiada
atención a los figurantes de los anuncios y sí a la actitud de los
padres y adultos cuando se interesan por un juguete que no encaja en
la mentalidad de esos mismos adultos. Así que menos juzgar y más
dejar que se diviertan y exploren.







