¿Constitución…?
La rima es fácil y también polisílaba. Los padres de esta
nueva Biblia, de impresentables, les calificó Gregorio Morán con
muy buen criterio, se preocuparon con baremos que resultaría difícil
calificar de democráticos, de que fuera de obligado cumplimiento su
artículo 155 (otra rima fácil) de vaga – y tan vaga!- redacción,
al tiempo que deja al libre albedrío del corrupto de turno la
aplicación de derechos tan básicos como la vivienda, la sanidad o
la educación.
Pero este año, en que la “ley de leyes”, cuyos artículos se
“cenaban”- miren la prensa de entonces-, cumple cuarenta años
vamos a tener celebración de puesta de largo. De “largo” han
celebrado los ochenta del “campechano” y nadie se ha preguntado
de donde viene su fortuna (no, el yate, no).
Nadie se ha preguntado
por qué no le llaman el “preparado”.
Y mira que Franco se esforzó.
De la misma manera, todos piensan (perdón, dicen, que pensar es
demasiado) que la sacrosanta constitución del 78 necesita cambios.
Digan los cambios, propónganlos y hagan un referéndum. Perdón,
proponer un referéndum es delito.
Yo, por si acaso, quiero decir la mía…
Escribimos la noche con premura
en los perfiles tétricos del muro,
adivinando el gris entre lo oscuro
de la noche y la luz de la pintura.
Hoy mienten al dictado y sin mesura
engañando al pasado y al futuro.
Y repiten el monótono conjuro
que silencia la muerte y la tortura:
“Modélico este pueblo, ya maduro.
Modélicos el general y el cura.
Modélico su libro, casto y puro.
Modélica esta errática andadura”.
Y aún hay quien repite, os lo aseguro
que “Modélica, en fin, la dictadura”.







