Esperanza
Contra la violencia de género.
Abrumado el silencio gime en la oscuridad,
arropado de angustia y
desesperación
como un ángel abatido al cielo mirando,
llorando le
clamas a Dios.
De puntillas se alejó la ternura
hacía un país en
penumbra
donde nunca el amor existió;
la amargura invadió su
cocina,
la tristeza en su hogar se filtró.
El calor de su sangre le
obliga
a olvidar lo que ayer ocurrió
y así van pasando los meses y
días
naufragando el respeto, amor y pasión.
Su huella en la arena
se hunde,
una ola con ella la quiere arrastrar,
sobre el agua un hilo
de voz le susurra
“la esperanza”…
Con el tiempo regresa
al
lugar del que nunca se debió de marchar.
Otoño emigratorio de
sueños,
gélida estación del corazón
donde se usurpan vidas y
proyectos,
marchitado amor sobre un jarrón.
Cuando por fin florezca
el almendro,
cuando el sonido de la luz le calme el dolor,
celestes
hadas marinas
serán sus damas de honor.







