La procesionaria, la peor plaga para el pino mediterráneo
Por: Juan Estrada García, ingeniero técnico forestal y asesor
fitosanitario
El otoño es la estación más propicia del año para combatir la
plaga de la procesionaria puesto que coincide con el inicio de su
ciclo biológico. El uso de “Bacillus thuringiensis” es la mejor
opción así como potenciar la presencia de aves insectívoras La
procesionaria del pino es la plaga más importante de los pinares
mediterráneos. Con la llegada del otoño, la procesionaria comienza
su ciclo biológico, siendo esta época del año la mejor para
combatirla.
Es el momento en que las mariposas salen de las
crisálidas, se reproducen y ponen sus huevos en las acículas,
hojas, de los pinos. Las orugas al nacer se alimentan de los brotes
tiernos, posteriormente, a lo largo de la noche, se agrupan formando
los conocidos bolsones de seda y a medida que se van desarrollando,
éstos cada vez son mayores, pudiendo albergar de 100 a 200 larvas.
La mejor herramienta para combatir la procesionaria es conocer su
ciclo biológico y así poder determinar qué método va a ser el más
eficaz.
El uso de “Bacillus thuringiensis” es la mejor opción
debido al bajo impacto ambiental así como su eficacia en los
primeros estados larvarios. Además, otro factor no considerado y muy
eficaz es potenciar la existencia de aves insectívoras, ya que los
herrerillos y carboneros son los principales predadores naturales.
Para ello se deben colocar cajas nido, bebederos, comederos y, sobre
todo, evitar el uso de productos químicos menos eficaces y solo
emplearlos como última solución a una plaga de procesionaria
descontrolada.
El uso de estos productos fitosanitarios, como el
“Bacillus thuringiensis”, viene regulado por el Real Decreto
1311/2012 de 14 de septiembre y para su uso se debe de estar
asesorado por técnicos cualificados y empresas especializadas.







