Podem Petrer envía al Tripartito a recuperar en septiembre
Ésta es la conclusión del balance que hacemos de los dos
primeros años de gobierno del tripartito formado por PSPV, EUPV y
Compromís en el Ayuntamiento de Petrer. Mayor talante de dialogo,
preocupación por los temas sociales y una buena gestión de las
cuentas, pero en el ecuador de la legislatura aún no se han
acometido las reformas necesarias para transformar la institución
local tal y como viene reclamando la ciudadanía de Petrer.
El modelo
de gestión municipal surgido de la transición está enfermo.
Burocracia, clientelismo, opacidad y desconexión de la realidad,
junto con la corrupción han sido los síntomas del deterioro
paulatino de la institución más cercana a la ciudadanía. Hacía
falta un cambio para profundizar en la democracia implementando
políticas valientes y decididas que tuvieran como objetivo el
rescate de la ciudadanía, la transparencia, las medidas
anticorrupción y la participación ciudadana, como pilares del
cambio.
El tripartito, con el alcalde socialista Alfonso Lacasa a la
cabeza, se ha limitado a realizar gestión con otro talante de la
misma institución que heredaron del PP. Reconocemos avances pero
continúan sin cuestionar el modelo. Por ejemplo se han bloqueado las
auditorias, ciudadanas o no, de las deudas, tanto la bancaria como
las generadas por con otras instituciones y empresas. Tampoco se han
auditado los procesos de privatización y externalización. Mecanismo
éste, el de las auditorias, fundamental para garantizar una
verdadera transparencia en la gestión municipal, analizando las
fallas del modelo para poder corregirlo y mejorarlo.
No podemos
darnos por satisfechos con un “portal de transparencia”, pues nos
estamos quedando en la superficie. En el ámbito de la participación
(abrir el ayuntamiento a la ciudanania), se han dado pasos muy
tímidos. Tenemos un nuevo reglamento de participación pero en estos
dos años aún no se ha producido ninguna rendición de cuentas,
ninguna audiencia pública, ninguna asamblea ciudadana o ningún
proceso donde se reclame la participación directa de la ciudadanía.
Cómo vamos ha garantizar una ciudadanía activa y consciente si no se
ponen en marcha mecanismos para que las vecinas y vecinos de Petrer
puedan decidir.
El expolio y el transvase de recursos públicos a
entidades privadas se ha ido realizando con las privatizaciones y
externalizaciones de servicios. Un negocio suculento para unos pocos
que ha provocado menor calidad en los servicios que se deben
garantizar, un aumento de la deuda municipal y una precarización de
las condiciones de trabajo. Además las contratas generan mayor
opacidad en la gestión. No es de extrañar que la mayoría de los
casos de microcorrupción y corrupción que han salido a la luz hayan
tenido que ver con la gestión de servicios en manos de contratas.
Una política de cambio apostaría decididamente por recuperar el
sector publico municipal que ha sido conscientemente debilitado.
Pero
este gobierno ha perdido muchas oportunidades. El centro de día de
menores, mantenimiento de jardines, la limpieza de dependencias
municipales, recogida y tratamiento de basuras, suministro de agua
potable… Ni rastro de las prioritarias re- municipalizaciones. Otro
modelo de gestión priorizaría una fiscalidad progresiva de manera
contundente. No es más justo que todos paguemos por igual. Los que
más tienen deben de hacer un mayor esfuerzo fiscal solidariamente
con los que menos tienen. Es necesario por tanto acomenter reformas
también en el bloque de los ingresos del presupuesto municipal.
El
paro y la precariedad es otra de las deudas pendientes de este
ejecutivo. El empleo público es la única manera que tiene este
ayuntamiento para garantizar trabajo estable y digno. Pero todos los
esfuerzo siguen destinados a mantener un caro dinosaurio como es la
ADESP que sigue centrándose en el autoempleo, sin potenciar otras
formas mixtas de cogestión o autogestión cooperativa. Por último,
la ciudadanía reclama una institución municipal fuerte, capaz de
garantizar los recursos y los servicios que necesita la población. Y
eso se hace reclamando soberanía y desobedeciendo las leyes impuesta
desde el gobierno central que ahoga la capacidad de los municipios.
¿Qué diferencia hay por tanto con otros gobiernos locales?, pues en
esencia muy poco, talante, refuerzo de los servicios sociales y
deportivos, una buena gestión económica y de las concejalías, sin
saltarse el marco impuesto por el régimen del 78, con unos servicios
que se gestionan casi solos. El pueblo reclama políticas más
decididas para hacer de nuestro municipio un lugar donde podamos
sentirnos bien, vivir dignamente y donde el ayuntamiento garantice
nuestros derechos y necesidades reforzándose y recuperando soberanía.
Este gobierno por ahora no ha sido capaz de intentarlo, ya sólo
quedan dos años, aún están a tiempo.







