Suárez
Las declaraciones recientes de los representantes electos han dado
para llenar muchas páginas y aún más tertulias.
Los argumentos han sido, en general, mediocres y difícilmente
conseguían ocultar los intereses ocultos de quienes los esgrimían.
De entre esos argumentos ha habido uno recurrente que merece, cuanto
menos, alguna matización.
Es el que defiende el espíritu de sacrificio de todos y cada uno
de los protagonistas de lo que se ha dado en llamar Transición. No
hubo sacrificio por parte de todos. Es radicalmente falso.
De cómo
quedaron y en qué posición todos y cada uno de los participantes en
aquel proceso podemos sacar la conclusión de quienes fueron los que
realizaron los mayores, si no los únicos sacrificios. No obstante,
discutiremos este tema en otro momento.
Lo que ha llamado mi atención ha sido la comparación de aquella
realidad con esta.
Vivíamos una dictadura, aunque ahora le llaman el régimen
anterior, que tiene pocos puntos en común con la actualidad si
descontamos los ministros que espían a los rivales políticos.
Los paises europeos presionaban económicamente y políticamente
al fascismo español, al que negaban participación en casi todos los
foros internacionales.
n La corrupción y el robo descarado de los miembros del poder
apenas tenia contestación. Ahora hay quien les manda ánimos, pero
se denuncia más.
Los sindicatos podían paralizar el pais. Hoy son las políticas
gubernamentales y las ministras del ramo quienes lo están
consiguiendo.
En aquellas fechas se buscaba una amnistía general al
franquismo y una Ley de Punto Final. Hoy apenas se pretende salvar
alguna senadora y algún exministro.
De cualquier manera, si alguien considera que la situación actual
se asemeja. Si piensa que estamos en una época nefasta de nuestra
historia y tenemos que sacrificarnos, como entonces, para que, como
entonces, sigan mandando los mismos, está en su derecho.
Será curioso releer las declaraciones de los admirados
“sacrificados” de entonces sobre quien fue el presidente y cabeza
visible de las maniobras referidas.
Aprovecho que también nuestra corporación le rinde homenaje para
dedicarle unas lineas.
Gloria al caido.
Honremos su memoria
si más que a él llena de gloria
a quienes le han vencido.
Escribamos la historia
en un nuevo sentido,
guardando en el olvido
lo gris, lo oscuro… y con euforia
digna del Movimiento
erijamos, al fin, un monumento
al prócer paisano de la Santa,
gracias al Photoshop amigo del enano
mental y, para algunos, campechano.
Parece que el papel todo lo aguanta.







