Hasta siempre, Juanmi
Función fotográfica. La fotografía como tradicionalmente se ha
conocido casi ha dejado de existir ante la irrupción de las redes
sociales, en parte la tecnología ha quebrado la foto fija. El
técnico lo que construía era un álbum de recuerdos del sepia al
blanco y negro, para proseguir con un color desvainado. El
especialista hispano-mexicano Pedro Meyer (Madrid, 1935) hace 27 años
ya predijo la desaparición de la fotografía de negativo.
En la
actualidad se recogen imágenes con cierta maestría a través de
una máquina para construir, foto a foto, una visualización -casi-
real de la vida, por lo que pertenece a un fenómeno cultural sin
precedentes. La imagen es extensa e intensa en ensayos y aporta una
cantidad inimaginable de información para observar la realidad de lo
que somos y resulta decisivo sobre lo que se quiere representar.
Liturgia de la imagen. Los artistas construyen proyectos basados en
imágenes graficas diseñando reportajes que aportan visiones
creativas de la realidad. La reproducción evoluciona y los medios
digitales-tecnológicos facilitan ese desarrollo. El avance de la
telefónica móvil convierte en “fotógrafos” al 80% de los
usuarios, por lo que es justo reivindicar la labor de quienes hacen
de esta profesión arte.
Al colectivo fotográfico le ha costado
entrar en los museos de arte y asentarse en el mercado, pese a que
haya alcanzado por componentes del gremio su reconocimiento. La
gestión privada se expresa en términos de rentabilidad, maneja
estrategias y números, un entramado ajeno al experto. Un cometido
que daña los intereses y que, por otro lado, es indispensable para
su trabajo. No es que no se reconozca el esfuerzo artístico por los
grupos heterogéneos, es que no se les trata como lo que son, unos
profesionales, aunque estas empresas necesiten sus aportaciones
artísticas.
El técnico de imagen lo que debe hacer y hace, es
permanecer unido y asociado, como parece que ocurre con el Grup
Fotogràfic Petrer. Un esfuerzo de protección que es la forma
inteligente de hacer valer sus derechos frente a la negativa visión
que tienen algunos de este colectivo, muy importante en beneficio de
la sociedad y de la cultura. La fotografía es la prueba visual de lo
que se escribe y testimonio de la liturgia de la imagen.
Igualmente
el fotoperiodismo recoge la autenticidad -real- de un mundo más
humano. Hasta siempre Juanmi. Este trabajo literario lo finalice el
viernes, 16 de junio de 2017. Pero la inesperada noticia se precipitó
en la noche del día siguiente, por el fallecimiento de Juan Miguel
Martínez Lorenzo en un accidente en la carretera de Hellín cuando
circulaba en su moto y de improvisto cruzo un jabalí, ante el
impacto se deslizo por el asfalto, con la desgracia de que el
vehículo que circulaba en dirección contraria lo arrolló.
Esa
misma noche cogí del estante el libro TODOPetrer (2008) de los 70
reportajes y 400 fotos que reproduce, las que se tomaron desde un
ultraligero son de su autoría. Fue el fotógrafo oficial de la
Fiesta de Moros y Cristianos de Petrer y patrocinaba uno de los
premios de la entidad festera. Presidente del Grup Fotogràfic
Petrer. Autor de distintas exposiciones fotográficas en Petrer; en
Sax, con una colección de 25 fotografías aéreas desde su
ultraligero titulada ¡Mírame Sax! (29.04.2016) o en Elda, con La
luz del Valle, (2.12.2016).
Su afición a volar proviene de su
voluntariado en la Brigada paracaidista del ejército. Publicó
varios libros de fotografías aéreas titulados Petrer: tierra y
cielo; Un paseo por el cielo de Petrer y Elda, una mirada desde el
cielo. Colaboraba con entidades concretas como Sense Barreres o Cruz
Roja y vinculado al deporte con los clubes locales de futbol,
atletismo o ciclismo, además de ser un reconocido empresario. La
despedida de Petrer en la plaça de Baix, el 19 de junio de 2017,
ante el féretro, fue unánime con aplausos y un ¡Viva Juanmi!