En septiembre, ya podemos plantar habas
Por: Amparo Blasco Gascó.
El haba es una planta herbácea de rápido crecimiento que
pertenece a la familia botánica Fabaceae. Tienen hojas grandes
ovaladas que crecen en un tallo vertical que puede alcanzar 1 m de
altura.
A la hora de cultivar habas se tiene que tener en cuenta que
requieren una buena exposición de luz durante todo su ciclo vital
para que formen bien. Es una planta que prefiere suelos arcillos,
sueltos y profundos, ricos en materia orgánica por lo que es
conveniente incorporar humus de lombriz u otros abonos para mejorar
la calidad e incrementar la fertilidad de la tierra en la que se vaya
a plantar esta leguminosa. El humus de lombriz es ideal porque es de
rápida absorción por las raíces de esta planta que tiene un
crecimiento rápido.
Antes de iniciar la siembra es conveniente regar
el terreno la noche anterior. Para plantar las habas, debemos de
realizar hoyos de unos 2-3 cm de profundidad, con una distancia entre
uno y otro de alrededor de 30 cm, y colocar dos semillas en cada uno
de ellos. Posteriormente, se cubre con tierra sin presionarla mucho.
Una vez sembradas todas las semillas, es aconsejable realizar un
riego suave y con cuidado, Tampoco hay que olvidar que la distancia
entre las hileras de sembrado debe de ser de unos 40 cm.
Las
plantaciones de habas necesitan riegos regulares y abundantes durante
todo el ciclo pero siempre hay que evitar los encharcamientos.
Además, también es recomendable que cuando se rieguen las habas no
mojar los tallos ya que pueden aparecer hongos y puede llegar incluso
a pudrirse con facilidad. Cuando empiezan a crecer las habas es
aconsejable realizar un aporcado del tallo, es decir, acumular tierra
en la base del tallo, formando un pequeño formando un pequeño
montículo, labor que, además, se puede aprovechar para quitar de en
medio algunas malas hierbas que crezcan y dificulten el desarrollo de
las habas.
Transcurridos unos 4 meses, entre 120 y 130 días, ya
podremos a empezar a cosechar las vainas. Será en el momento en que
éstas se vuelvan amarillas. La cosecha se debe de realizar de forma
manual y con delicadeza para evitar dañar el tallo.







