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sábado, 19, septiembre, 2026

La ermita de Catí

La ermita de Catí

Por: JAUME PÉREZ ALCARAZ.

Siguiendo con los temas propuestos por los lectores a través de la página de facebook del Museo Dámaso Navarro, vamos a escribir unas líneas sobre uno de los monumentos rurales más singulares que tenemos en Petrer: la ermita de la Inmaculada Concepción, más conocida como la ermita de Catí.

Se la conoce así ya que es en esta zona donde se ubica y por ella pasan frecuentes visitas de excursionistas que recorren este impresionante paraje de nuestra población que, si alguna persona no ha estado o no la visita hace tiempo, le invitamos a volver a hacerlo porque forma parte de nuestro patrimonio medioambiental.

La historiadora, Concha Navarro Poveda, explica el motivo por el que se construyeron las ermitas en los siglos pasados ya que son fruto de una devoción popular que necesitaba protección ante las sequías, las malas cosechas, las epidemias, muchas veces provocadas por los agentes meteorológicos adversos. Si a esto se añade que en los siglos XVII y XVIII había un amplio número de familias diseminadas en las tierras cultivables de la zona montañosa del término municipal y bastante alejadas de la población de Petrer, se hacía necesaria su construcción para albergar algún santo, santa o virgen a la que dirigir sus rezos.

Centrándonos ya en la ermita de Catí, atendiendo al estudio de Concha Navarro y de Ramón Candelas, podemos saber que aunque se desconoce la fecha de su construcción, podemos datarla en el siglo XVII, ya que el documento más antiguo que habla de ella es el informe realizado por Francisco Rico en 1779, informando de lo antigua que es y del mal estado de conservación en que se encuentra. Años después, ya acondicionada, se supone que por los habitantes del lugar, es bendecida, junto con los nuevos ornamentos, por el obispo José Tormo y Juliá en 1786.

Arquitectónicamente hablando y siguiendo la descripción que hace Ramón Candelas en su libro, su planta dispone de una sola nave rectangular, de unos 27m2 aproximadamente, con cubierta a dos aguas de teja curva, tres contrafuertes en cada pared lateral y una fachada principal lisa con puerta adintelada y espadaña en la parte central superior donde está colocada la campana. También presenta una sacristía y una pequeña habitación de acceso exterior a ambos lados de la planta central, en la zona de la cabecera.

El interior tiene una bóveda de cañón sobre arcos fajones rebajados. El tramo de la cabecera de la ermita, elevado por un escalón, hace de presbiterio. El testero es recto e incluye un pequeño retablo de obra, compuesto por un banco y una hornacina entre pilastras acanaladas y entablamento con pináculos; además, dos ménsulas franquean el conjunto donde se sitúan las figuras religiosas.


PARA SABER MÁS:
Si se quiere conocer más datos sobre este interesante tema que une patrimonio, religiosidad y medioambiente, se puede consultar el artículo de Concha Navarro Poveda que escribió en la Revista de Moros y Cristianos del año 1994 titulado “Arquitectura popular religiosa de Petrer: las ermitas”; y el libro monográfico de Ramón Candelas Orgilés editado por la Diputación de Alicante en el año 2004, titulado Las ermitas de la provincia de Alicante, que recoge todas las ermitas divididas por comarca y población, tanto existentes como desaparecidas.

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