Así que quieres ser escritor
Hace algunos días me encontré con un poema de Charles Bukowski,
cuyo título he tomado prestado para este artículo. No lo
reproduciré en su totalidad por no extender demasiado este texto,
pero comienza tal que así (según una traducción propia):
Si no te
explota desde dentro
a cualquier coste,
no lo hagas.
A menos que
surja por sí solo
de tu corazón y de tu mente y de tu boca
y de tus
tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la
mirada fija en una pantalla
o encorvarte sobre tu máquina
de
escribir buscando las palabras,
no lo hagas.
(…)
Si bien enfocadas
hacia el escritor, las palabras de Bukowski pueden trasladarse
fácilmente a cualquier otra disciplina artística: pintar, esculpir,
cantar, bailar… Al principio pueden parecer duras, casi crueles.
Como si debiésemos desistir antes de empezar si no tenemos a las
musas de nuestro lado desde el principio. Un interesante
vídeo-artículo en youtube (https://youtu.be/1lTcgSzf0AQ, en inglés)
presentaba este poema y reflexionaba sobre él y sobre cómo, a pesar
de su belleza, está terriblemente equivocado.
La opinión de
Bukowski no nos habla de la otra cara de la escritura: de las miles
de palabras descartadas, los borradores en la basura, las premisas
que no llevan a nada y las incontables horas pensando en tramas,
personajes, arcos. El poema parece contradecir la famosa cita de
Pablo Picasso: Cuando llegue la inspiración, que me encuentre
trabajando. Se olvida de que los mejores escritores han pasado por
bloqueos y han estado, como dice Bukowski, con la mirada fija en una
pantalla durante horas, sin encontrar nada que decir.
En realidad, al
contrario que el vídeo que he mencionado, no creo que el poema de
Bukowski pretenda desalentar a nadie ni despreciar la constancia y el
esfuerzo. En su parte central el poema dice:
Si tienes que esperar a
que surja su rugido de tu interior,
entonces espera pacientemente.
Si
nunca surge ese rugido,
entonces haz otra cosa.
Y después, en la
parte final:
Cuando de verdad llegue el momento,
si has sido
escogido, lo hará por sí solo
y lo seguirá haciendo hasta que
mueras o muera en ti.
Sin duda ese verso “si has sido escogido”
indica alguna clase de predestinación, pero no creo que se refiera a
haber sido escogido para el éxito, la grandeza o el talento.
Simplemente a si de verdad lo llevas dentro. Si de verdad quieres
escribir (o pintar, esculpir, bailar…), si de verdad quieres hacer
algo y no es un capricho pasajero o una moda, surgirá de tu interior
de forma imparable, irremediable, incontestable.
Bukowski lo sabía
bien. A sus veintiseis años, frustrado tras fracasar como escritor,
abandonó la escritura y se volcó en la bebida. Pero la escritura no
le abandonó a él, y tan sólo tuvo que madurar y alcanzar el
momento adecuado de su vida para florecer. En mi opinión, el poema
de Bukowski carga no contra aquellos escritores que no siempre tienen
la inspiración de su lado, sino contra esos otros que sólo quieren
serlo de manera esporádica, anecdótica, porque es una moda, porque
les hace parecer más intelectuales o porque piensan que van a
hacerse famosos y millonarios de la noche a la mañana.
Sería fácil
si nadie lo hubiese conseguido nunca, pero lo más triste es que
algunos lo han logrado.