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sábado, 19, septiembre, 2026

Gracias, COCEMFE

Gracias, COCEMFE

Julio García Mora
“Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida”. (Billy Wilder)

Una larga y cruel enfermedad se llevó a nuestro hermano Jose Luis hace unos días. Tenía 57 años y muchas ganas de vivir. Fue el primero de nuestra familia que pudo ir a la Universidad, Licenciarse en Medicina y especializarse en Ginecología. Trabajó en el Hospital de Sant Pau de Barcelona hasta que la esclerosis múltiple que padecía le impidió seguir haciéndolo.

Mi hermano fue uno de los primeros residentes en el Centro de Atención Integral COCEMFE de Petrer. Desconozco los pormenores del porqué tuvimos la suerte de que este Centro se ubicase en nuestro pueblo pero ese hecho cambió la vida de Jose Luis y la de los que lo cuidábamos. Para él el cambio supuso una mejora inmediata de sus condiciones de vida al entrar a vivir en un Centro totalmente adaptado a sus necesidades y ser atendido por un grupo de profesionales muy cualificado.

Para nosotros ha supuesto descubrir que en ese Centro no trabajan seres humanos corrientes, sino personas que han convertido su labor profesional en algo tan extraordinario que si no convives con ellos día a día no lo puedes siquiera imaginar.

La implicación, cariño, paciencia, alegría, dignidad y comprensión con la que todo el equipo de cuidadores y cuidadoras, enfermeros, fisioterapeutas, voluntarios, personal de limpieza, mantenimiento y administración ha tratado a nuestro hermano supera con mucho a lo que les habría correspondido en el ejercicio de su labor profesional.

 Para nosotros cuidar de nuestro hermano era nuestra obligación, pero la dedicación de estas personas hace pensar que en medio de este mundo enloquecido, a veces insolidario e interesado, hay seres humanos que son capaces de romper con esa dinámica.

Ha sido tan emocionante ver cómo cada turno de cuidadoras trataba a Jose Luis como si fuese su propio hermano; cómo han venido a visitarlo fuera de sus horas de servicio; en fines de semana; a veces de madrugada, antes de entrar en su turno; cómo se han despedido de él cada vez que terminaba su jornada de trabajo; cómo han traído a sus hijos a que lo conocieran; cómo le han hecho ver lo mucho que lo apreciaban… que no es posible expresar la gratitud que tenemos para con ellos.

Además, el trato que nos han dispensado a quienes hemos estado conviviendo día a día con ellos ha sido igualmente atento y cariñoso. Imposible olvidar sus gestos para hacernos más llevaderas las horas que pasábamos allí: desde traernos una bebida caliente y algo de comer de madrugada a facilitarnos todo lo que necesitábamos e interesarse constantemente por nosotros.

Y todo lo han hecho con la naturalidad de quien tiene el convencimiento de que no está haciendo nada excepcional, lo cual los ennoblece aún más. Solo relacionar el nombre de todas estas personas haría demasiado largo este agradecimiento y correría el riesgo de olvidar a alguien. Así que a todo el Centro de COCEMFE-Petrer: gracias.

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