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sábado, 19, septiembre, 2026

Manifiesto ante el 1º de mayo

Manifiesto ante el 1º de mayo

SUMANDO FUERZAS POR UN TRABAJO DECENTE

Las entidades promotoras de la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) –Cáritas, CONFER, HOAC, Justicia y Paz, JOC, Pastoral Obrera y Pastoral de migraciones – unimos nuestras voces y fuerzas en este 1º de Mayo, fiesta de los trabajadores y de San José obrero, para celebrar el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo humano, integral y solidario, y para denunciar la falta del trabajo decente para todas y todos en nuestra sociedad.

El sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. Los elevados índices de desempleo, la temporalidad, la precariedad de las redes de protección social, los bajos salarios, la inseguridad laboral, la reducida participación sindical y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, dejan dramáticas situaciones personales y familiares a nuestro alrededor. Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:


Situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo. Proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida. Lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y todas las mujeres. Garantizar que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.

Reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida. Afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social del trabajador.

Alcanzar libertad en la empresa para que, como personas expresemos nuestras opiniones, podamos ejercer nuestro derecho a organizarnos colectivamente y participemos de las decisiones que afectan a nuestras vidas. Promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual. Lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.


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