La muerte de las carasas (o qué podemos hacer para revitalizarlas)
Somos caraser@s, principalmente del sábado, aunque por supuesto,
también hemos salido otros días. Nos lo pasamos genial saliendo de
carasa, pero también planificándolas, preparando los disfraces y
conviviendo el día en que salimos.
Nos gustaría seguir haciéndolo.
El caso es que desde hace unos años vemos con mucha preocupación el
declive en el que están sumidas las carasas, tanto a nivel de
participación de carasas como de participación de público, porque,
no lo olvidemos, el público participa de igual forma que la carasa.
No se entiende una sin el otro. Son parte de la misma tradición. De
hecho, entendemos que a la carasa la define, no tanto la tela de la
cara o la ropa antigua, sino el juego que se establece entre el
espectador y la carasa. “Me coneixes ???”, “saps qui soc???”,
esta es la esencia de las carasas, sin esta interacción, ni siquiera
las carasas de máscara de tela y ropa antigua se podrían llamar de
tal forma ya que no pasarían de ser un simple desfile.
Por este
motivo nos gustaría reivindicar desde estas líneas la figura de la
carasa de colla. Esta figura que hace que nos juntemos todos los años
para pensar cómo elaborar un disfraz divertido, con un tema común
(algunas veces con una pizca de crítica) y que propicie de alguna
forma la interacción con el espectador. En estos años que llevamos
saliendo como colla hemos salido de montaña rusa, de natación
sincronizada (con piscina y todo), de moscas con la caca de wassap,
de ganchilleras (con árbol forrado de ganchillo) y este año de
mascletá con “foguerer” y “carasera major”. Esta visión de
las carasas no nos la hemos inventado nosotr@s, hace mas de 30 años
que este tipo de collas participa en las carasas, conocemos amig@s,
como se puede ver en la foto adjunta, que salieron de señales de
tráfico, charlot, las chicas de la cruz verde, Mortadelo y Filemón,
rotondas, planetas, bailarinas de salsa, … la lista es
interminable.
En nuestro entorno todas las personas que conocen
nuestra forma de entender las carasas vienen todos los años a vernos
porque saben que cada año sacamos un tema nuevo y que siempre
buscamos el juego con el público y su complicidad. Crear esta
espectación en el público es uno de los factores que necesitan las
carasas para revitalizarse. Para que la gente vaya a ver las carasas
tiene que pasar un rato divertido y ser cada año distinto, de no ser
así las calles se quedan vacías y las carasas se quedan sin juego y
por extensión sin su esencia. Esto no quiere decir que nos parezca
mal que se siga saliendo con la ropa del armario de la abuela, en
absoluto, ya hemos dicho que somos caraser@s, lo que sí queremos
reivindicar es que tan carasas son unas como las otras, que este
también puede ser el camino y que para revitalizarlas hay que contar
también que existe este tipo de carasas y no ocultarlas.
Son 5 años
saliendo con disfraces distintos cada año y la repercusión es casi
nula a todos los niveles. Otro de los problemas que pensamos que se
debería corregir es la forma en que se comunican las carasas en los
colegios, porque creemos que en vez de crear cantera estamos
obteniendo el efecto contrario y creando anticaraser@s. A l@s niñ@s
se les cuenta que las carasas son vestirte con ropa vieja y ponerte
una máscara (que la mayoría de veces les agobia) y desfilar en el
patio del colegio durante un rato, para después bailar la danza de
les carases. Todo esto es parte de las carasas, por supuesto, pero…
no están completas sin el juego,… y a l@s niñ@s lo que más les
gusta es jugar. Si el niño no juega a adivinar la identidad, a sus
ojos el día de carasas del cole se queda en un desfile estrafalario
y molesto, que no entiende y que como resultado hace que no quiera ni
oir hablar de las carasas.
Tienen que jugar a adivinar quién son, el
disfraz es lo de menos, lo importante es el juego. Si además el
disfraz lo planifican en grupo pues mucho mejor. Quizá así
consigamos que los niños les digan a sus padres: “vamos a ver las
carasas, a jugar un rato y a pasarlo bien”. Y por último también
queremos llamar la atención sobre el horario en que se celebran.
Pensamos que podrían empezar a las 18:00 horas ya que hasta esa hora
no hay quien nos mueva del sofá (sí, a nosotr@s tampoco) y las
calles desde las 17:00 a las 18:00 son un desierto. Incluso para
poder vestirnos nos vendría bien un poco más de margen. Si queremos
que las carasas vuelvan a tener la popularidad que tenían hace 30
años y acabar con su declive, debemos pasar a la acción, ya que si
no hacemos nada, nada pasará… y las carasas morirán.
Esto lo
pensamos, entre otras, las siguientes carasas: Manuel J. Calatayud,
Luis Abad, Nuria Calatayud, Carmen Beltrán, Araceli Moltó, Nuria
Moltó, Merce Rodríguez, Alberto Moltó, M.ª José Quiles, Maria
Elisa Alba, María Elisa Abad. PD: Nuestro más fervoroso aplauso a
la Colla de Dolçainers i Tabaleters el Terròs, que todos los años
siguen erre que erre, empeñad@s, también, en que esta tradición
tan nuestra no se acabe.







