Consejos para una colonia felina feliz
Gatitos en Apuros
A ningún cuidador o cuidadora de gatos ferales se le escapa la
increíble satisfacción que produce ver a nuestra pequeña familia
felina sana y protegida. A base de caricias y maullidos, estos
“peluditos” se convierten en una pieza imprescindible de nuestra
vida.
Por eso, no paramos de preguntarnos cómo podemos ayudarlos más
y mejor. A continuación, te damos algunas pistas para contribuir con
tu labor: -Alimentación, la base del bienestar: la mejor comida que
puedes proporcionarles es pienso seco. El alimento está preparado
específicamente para los gatos, por lo que nos aseguramos de que
reciban los nutrientes que necesitan. Además, no mancha y se
conserva en buen estado durante más tiempo.
En cambio, los restos de
comida casera (por ejemplo, pasta o arroz) pueden contener
ingredientes que el felino no pueda digerir bien y se degradan más
rápidamente de manera que son foco de mal olor y posibles quejas
vecinales. Deposita el pienso en tolvas (las puedes realizar con
botellas de plástico. Si no sabes, consulta cómo hacerlo en
internet) para que se conserve seco en caso de lluvia. No olvides
cambiar el agua a menudo y vigilar que los gatos dispongan de ella
siempre.
Procura colocar los recipientes en lugares apartados de la
vía pública para no entorpecer a los viandantes. -¿La clave del
éxito? La esterilización: se ha demostrado que el mejor modo de
controlar las colonias es a través del CES
(Captura-Esterilización-Suelta), método con el que los felinos
urbanos son castrados y puestos en libertad tras el posoperatorio. El
Ayuntamiento y Gatitos en Apuros llevan a cabo esta tarea en nuestro
municipio.
Si todavía no lo has hecho, ponte en contacto con la
asociación para solicitar información y apoyo para encontrar la
mejor manera de ayudar a tu colonia. -Cuidarte a ti mismo/a para
cuidar a los demás: en esta carrera de fondo, es importante no
desgastarse y aceptar que, en ocasiones, aunque hagamos todo lo que
podamos, la historia puede no tener un final feliz.
De cada
experiencia, extrae las enseñanzas y reflexiones que te permitan
mejorar la calidad de tu ayuda. Recuerda que, si tus “peluditos”
te pierden, las historias desgraciadas seguirán sucediendo, pero no
habrá nadie que las pueda trasformar en finales felices. Por favor,
nunca, nunca, les des la espalda