Bon Nadal des de la serenitat
Un callejón sin salida es vacío, angustioso, frío y medroso, a
pesar de que las calles colindantes se encuentren repletas de luces
de colores y de escaparates luminosos. En la esquina, pasa una hora
tras otra, sentado a ver si lo que se recoge da para echarse algo a
la boca o para un alojamiento.
Da pena la soledad de las personas sin
hogar. Nadie les espera, andan los meses y cuánto tiempo llevarán
durmiendo en el suelo con un cartón como cama, una vieja chaqueta
para cubrirse, una bolsa de plástico para que no se les enfríen los
pies. Son seres humanos que carecen de lo más elemental: el calor de
una casa, cenar de caliente, higiene personal o medicinas.
Personas
que, por la circunstancia que fuere, no pudieron superar las
adversidades laborales o no tuvieron la oportunidad de entrar en el
mundo laboral, social o cultural. Y, si lo tuvieron, lo perdieron
antes de empezar a sobrevivir por el abandono personal, caer en las
dependencias y alcanzar situaciones dolorosas. Se debe tener claro,
una minoría de indigentes puede ser por cuestiones de desidia, pero
la mayoría de ellos desean salir de ese oscuro callejón sin salida,
pero solos se ven incapacitados o no saben cómo conseguirlo.
Hi ha
que refiexionar sobre la pobresa, l´exclusió i la desigualtat
social, ara és el moment evident de la doble moral i de l´
hipocresía que soscavada la nostra societat. El mes important legad
humà es la nostra propia existència, entèsda com una solida
demostració de coherència i d´ humanitat.
Buscaron una mano amiga,
alguien que les escuchase para salir de lo que les vincula a la
pobreza. Y lo que debió pasar, da pena pensarlo, seguramente se
quedaron a la espera, y de tanto esperar, echaron raíces en el campo
de la privación mal pertrechada viviendo de forma crónica.
Su mayor
carencia es la de no sentirse respetadas por casi nadie. No es el
momento, ni pretendo ojear estadísticas, informes, resúmenes o
tantos por ciento. Estos números para ellos no conducen ni facilitan
nada. Sin embargo, las cifras deprimen, con una tasa de mortalidad
tres o cuatro veces superior al resto de los humanos, según datos
de Aires Asociación. Y es que cada día crece la desigualdad, cerca
de nosotros de forma silenciosa, lo cierto es que lo tenemos en
algunas esquinas y a veces casi a la puerta de casa.
En el nostre
país hi ha entre 30.000 i 40.000 neccesitats, segon dates de l´
Institut Nacional Estad. 2018. Els albergues tenen una ocupació de
18.000 persones al día.
La existencia de la pobreza anónima subyace
ante la falta de solidaridad entre nosotros mismos, ante el sincero
relato del suceso vital de estas humildes personas zarandeadas por el
fracaso o por las derrotas de la vida, es un espejo que, queramos o
no, conviene mirarnos. No ganaron ninguna compleja batalla, pero
necesitan nuestra mejor consideración y apoyo para que alcancen la
siempre deseada dignidad.
Coincidiendo en estas fechas tan señaladas,
ya va siendo hora de mirar al recién nacido no solo en un artístico
pesebre, sino encontrarlo entre los niños desnutridos que se
acuestan cada noche sin nada que comer.
La ONG, Hogar Si, en cinc
anys a aportad casa a mes de 300 persones en tota Espanya lo que
facilita la dignitat per abandonar la pobresa i recomençar una nova
vida. I per acabar, desitjar Bon Nadal des de la serenitat, amb un
solidari i bell vers anònim:
Si el meu somriure
te val d´ adorn
en Nadal
compte amb ell.
Si la meua mà
te és d´ ajuda
agafa les
dos.
Si el meu cor
t´ aporta felicitat
es tot per a tu.







