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jueves, 17, septiembre, 2026

La feminización de la pobreza

La feminización de la pobreza

CONCEPCIÓN COLLADO, TOÑI MARTINEZ, MARINA CERDAN. Representantes del ÁGORA

El último informe de la COESPE (Coordinadora Estatal para la Defensa de las Pensiones Públicas) ha vuelto a poner sobre la mesa, la actualización de un concepto, que se acuñó, en los años 70 y que sigue vigente 50 años después, y que expresa el hecho de que la pobreza tiene cara de mujer.

Cuando hablamos de feminización de la pobreza nos referimos al aumento de las tasas de pobreza, principalmente, entre las mujeres. Este hecho ya fue denunciado en un informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en 2018, presentado en el Senado español.

La gravedad del tema radica en que, no estamos hablando de un problema en un momento concreto, en una situación de crisis global; sino en un proceso, de una tendencia, que hace que el número y porcentaje de las mujeres en los sectores de población pobre aumente progresivamente, y de manera continuada. Son múltiples los factores que inciden en esta realidad:
La pobreza está avanzando en las llamadas familias mono parentales, en las que son mayoría las mujeres que están al frente de ellas.
El riesgo de pobreza sube para las mujeres mayores de 65 años. Las viudas son el sector más vulnerable ante la precariedad en la vejez. Su pensión está muy por debajo del S M I.
En cuanto a las pensionistas, según la COESPE , la brecha de género se sitúa en un 37,35%. Esto supone que, de media, las mujeres perciban pensiones con 6000 euros anuales menos que sus compañeros.
La tasa de actividad en las mujeres es un 22% inferior a los hombres. Las tasas de desempleo, son mayores en la población femenina.
Las mujeres tienen también más dificultad para acceder a las ayudas por desempleo, ya que sus trabajos son más precarios y estacionales. Esta mayor exposición de las mujeres a la pobreza arranca de cómo está estructurada la organización de nuestra sociedad.

Para poder revertir esta situación de desigualdad es necesaria la concurrencia de las administraciones locales, autonómicas y estatales con Planes ambiciosos de actuación, que ayuden a que las mujeres puedan escapar de este círculo de pobreza en el que están atrapadas, sin acceso a los servicios y recursos que reviertan su situación.

Las actuales condiciones del mercado de trabajo, tampoco son las más idóneas para las mujeres. Sus trabajos son más parciales y con salarios más bajos. Es necesario que desde los sectores empresariales y sindicales acometan políticas de igualdad, como objetivo prioritario.

El reparto equitativo del trabajo asalariado y del trabajo de los cuidados , sueldos dignos y una renta básica para la ciudadanía, ha de impregnar los anhelos de la vida pública y privada. Mujeres y hombres tenemos por delante la tarea de construir una sociedad más justa e igualitaria, donde el bienestar de unos no se base en la miseria de otros, y en este caso, de las mujeres.  

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